DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 5 de Noviembre de 2023
REFLEXIÓN
1.-En este pasaje del Evangelio Jesús se dirige a los escribas y fariseos, es decir a las autoridades religiosas y políticas del Pueblo de Israel, pero también podemos pensar que se está dirigiendo a cada uno de nosotros.
Por eso, al reflexionarlo, me suscita un montón de preguntas que os las propongo para que cada uno intente contestarlas analizando su propia vida a los ojos de Dios.
2.-Los Escribas eran los encargados de enseñar, explicar la Palabra de Dios y hacer cumplir esos 613 preceptos que ellos habían desarrollado.
Hoy los sacerdotes, los religiosos, los misioneros, los padres de familia, los educadores cristianos…tenemos el mismo encargo. Pero
*¿Enseñamos lo que dice el Señor o lo que nos parece a nosotros?
*¿Cargamos la conciencia de los demás con preceptos, normas y obligaciones que tal vez nosotros no cumplimos?
*¿Nos enfadamos cuando nos critican porque nuestro comportamiento no es el adecuado?
3.- Aquellos maestros de la Ley estaban muy preocupados por su imagen. Por ser valorados como buenos cumplidores de la Ley, cumplir con sus oraciones, dar muchas limosnas en el Templo…
Como tenían autoridad querían ocupar los primeros puestos en todos los acontecimientos públicos tanto sociales como religiosos, que les hicieran reverencias, les besaran la mano, les llamaran maestro…
*¿Hacemos nosotros lo mismo? ¿Deseamos que nos admiren porque somos cristianos ejemplares?
*¿Nos dejamos arrastrar por nuestros deseos de vanagloria y por nuestra vanidad?
*¿No será que a veces necesitamos ser más humildes, reconocer que no somos perfectos y hacemos cosas mal, procurar hacer las cosas buenas con discreción y sencillez sin presumir ni publicar lo que hacemos?
*Quizá también el Señor pueda decir de nosotros: “Haced lo que os digan, pero no hagáis lo que hacen; porque dicen mucho, pero hacen poco, no hacen lo que dicen”
3.- Cuando nos dejamos arrastrar por la tentación de la vanagloria y la vanidad, nos creemos superiores a los demás, con más autoridad, con derecho a criticar.
Exigimos que nos escuchen, nos hagan caso, nos obedezcan y decimos con frecuencia: “Aquí mando yo y se hace lo que yo digo”. Y esa actitud la podemos tener en el trabajo, en casa, entre los amigos, en cualquier grupo o comunidad cristiana en la que estemos…
Y olvidamos con frecuencia esa afirmación tan rotunda de Jesús que hemos escuchado: “El primero de vosotros que sea vuestro servidor…porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”
Si tuviéramos siempre la actitud de servicio a los demás siendo los primeros en dar ejemplo, nuestras relaciones familiares, profesionales y sociales serían de otra manera.
4.- Prediquemos con el ejemplo porque lo importante no es lo que piensen los demás de nosotros , sino la imagen que tenemos a los ojos de Dios porque todo lo que hacemos está escrito en el libro de la vida que sólo Él conoce.