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HABLAR MENOS Y ESCUCHAR MÁS

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 28 de Enero de 2024

REFLEXIÓN

1.- En las lecturas de hoy hay varias cosas que conviene destacar:

++La gente que le escuchaba a JESÚS se sorprendía porque HABLABA CON AUTORIDAD, con una fuerza y una intensidad para ellos desconocida. 

        Esa autoridad la tenía porque su Palabra era la Palabra de Dios, siempre acompañada con el ejemplo de su vida y con sus obras. Una Palabra y una Vida que eran tan VERDAD y AUTÉNTICA que nadie podía discutir.

        +La gente se admiraba de lo que decía y de lo que hacía porque era distinto de lo que decían y hacían los que se consideraban doctores de la Ley y únicos autorizados para enseñar lo que Dios había mandado a Su Pueblo, aunque ellos lo complicaban con mandatos y preceptos propios que no estaban contenidos en la Ley ni en los Profetas..

++NOSOTROS necesitamos reconocer la importancia que tiene la Palabra de Dios para nuestra vida porque es Él mismo quien nos habla al corazón, nos enseña lo que debemos hacer, cómo hemos de vivir, cuál ha de ser nuestro comportamiento.

+Cuando rezamos le decimos muchas cosas al Señor, hablamos demasiado y escuchamos poco o nada de lo que Dios nos dice. Nos vamos a casa después de la Misa y no nos acordamos de cuáles han sido las lecturas y el Evangelio. Por eso nuestra vida cristiana es como siempre y casi nunca cambia. 

+Rodeados de tantas voces y tanto ruidos nos resulta difícil estar atentos. Necesitamos espacios de silencio para poder escuchar lo que nos dice el Señor, dejar que su palabra ilumine nuestra vida, nos indique el camino que hemos de seguir y mejoremos la coherencia con que vivimos nuestra Fe.

2.- Los sacerdotes, los religiosos, los misioneros, los catequistas, los padres de familia cristianos, los educadores…hemos de poder hablar con autoridad. 

+Hemos de enseñar lo que Jesús predicó, lo que hemos aprendido de Él, lo que Él quiere que digamos y enseñemos, sin pretender que nuestras opiniones sean lo que dice Dios.

+Para hacerlo bien necesitamos formación, conocer la Palabra de Dios, acostumbrarnos a leerla, meditarla cada día, y pensar cómo ponerla en práctica para poder enseñar lo que debemos. Buscar la ayuda de lecturas, charlas, reuniones, personas competentes que nos orienten bien.

+Es necesario que seamos coherentes de modo que todo en nuestra vida sea reflejo y manifestación de lo que creemos y queremos transmitir.

3.- Hemos de pensar en la responsabilidad que tenemos, cada uno según nuestra vocación y nuestras circunstancias personales. No podemos olvidar que muchos podrán acercarse a Jesús o alejarse de Él según sea lo que enseñemos, la manera como actuamos  y la alegría con que vivimos. 

Que el Señor nos ayude a escucharle con atención y ser instrumentos en sus manos para hacer llegar el mensaje de Jesús a tantas personas que buscan el sentido de su vida y el camino que les ayude a ser felices.