DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 10 de Noviembre de 2024
REFLEXIÓN
1.- El pasaje del Evangelio de hoy pone ante nuestros ojos dos personajes absolutamente distintos, de comportamientos totalmente opuestos.
++EL ESCRIBA que se presenta en el Templo, el lugar Sagrado de la Presencia de Dios, con grandes y llamativos ropajes, vanidoso, deseoso de ser admirado y envidiado, de que le llamen maestro, de ocupar los primeros puestos en los banquetes y las sinagogas, engañando a las viudas aprovechándose de sus bienes a cambio de largas oraciones… que echa como limosna mucho dinero para presumir de que es rico…
++LA POBRE VIUDA casi escondida en un rincón, con vergüenza de que la vean, que entrega como limosna unas pocas monedas, que es todo lo que le queda para vivir, pero confiando en que Dios no la dejara sola ni la abandonará…
++JESÚS, en silencio, contempla la escena y MIRA
Mira el corazón del escriba y es muy duro con quienes se comportan como él, los poderosos y vanidosos que practican una religiosidad falsa, vacía, que pretenden así agradar a Dios para tenerlo de su parte, y que desprecian y se aprovechan de los pobres y abandonados, como eran entonces las viudas.
Admira y alaba el comportamiento de la pobre viuda que echa como limosna todo lo que tiene para vivir, como la viuda de Sarepta que trató con generosidad al profeta Elias, confiando en que Dios no la abandonará, que sólo quiere agradar a Dios, que es humilde y generosa, que hace las cosas con corazón limpio.
Esa es la religiosidad que a Dios le gusta.
2.- Ambos comportamientos están presentes en nuestra sociedad, incluso en la Iglesia. ¿A quién nos parecemos nosotros?
++Jesùs mira nuestro corazón y ve que a veces nuestra actitud y comportamiento es la del Escriba: somos vanidosos, deseamos presumir, llamar la atención, ser admirados, ocupar los primeros puestos en todas partes: en las reuniones, los banquetes, la iglesia, que nos vean hacer largas oraciones para que nos consideren ejemplares, generosos, para que nos vean que damos muchas limosnas y nos envidien porque somos ricos.
Incluso pensamos que así Dios también está contento con nosotros, pero lo que hacemos es tener una religiosidad falsa, vacía, solo de apariencias.
++Jesús mira nuestro corazón y se fija en la bondad y el amor con que debemos hacer las cosas. Le da igual que pretendamos que todos nos admiren. Espera que hagamos las cosas con sencillez, con humildad, sin aparentar, que hagamos el bien a los demás sin esperar nada a cambio y que en todo manifestemos lo bueno que hay en nuestro interior con el único deseo de ser agradables a los ojos de Dios como la pobre viuda del Evangelio y estar más pendientes de quienes nos necesitan.
Si en este momento Jesús mira en nuestro corazón, ¿qué verá? ¿Qué pensará de nosotros? A lo mejor hay actitudes y comportamientos que debemos cambiar para seguir los pasos de Jesús sin desviarnos y sin ir por caminos equivocados.