DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 20 de Julio de 2025
REFLEXIÓN
1.-Este pasaje del Evangelio me sugiere dos reflexiones distintas al fijarme en el comportamiento de las dos hermanas y en las palabras de Jesús.
++En primer lugar nos puede parecer que Marta no está haciendo las cosas bien y por eso la regaña Jesús cuando se queja de que su hermana no ayuda en los quehaceres de la casa.:¡Marta, Marta… estás ocupada en tantas cosas…!
Pero no podemos olvidar que ha sido Marta quien invitó a Jesús a comer en su casa porque le amaba y está atareada en los distintos servicios porque quiere ofrecerle lo mejor y está actuando por amor y con amor.
++María, en cambio, está con Él para que no se sienta solo, desea que estén a su lado, le cuenten sus cosas, le hablen de sus preocupaciones, de sus problemas, de sus alegrías, de la ayuda que necesitan…Por eso dice que María ha escogido la parte mejor.
2.- Jesús quiere que nos demos cuenta de dos cosas:
++Que hemos de acoger con amor y por amor a quien se acerca a nosotros para hablarnos de sus cosas, de sus problemas, de la ayuda que necesita… Escucharlo sin prisas. En lugar de quejarnos de que se acerca a molestarnos hemos de acogerlo con amor porque hemos de ver en cada persona a un hermano nuestro, que es imagen y semejanza de Dios como nosotros, sea cual sea su condición y su situación.
Hemos de hacerlo con amor, como lo hacía Jesús. Escuchando con bondad y ternura, con amabilidad, con generosidad, con una sonrisa, sin juzgar ni criticar como lo hacía Jesús.
¿Cómo lo hacemos nosotros? ¿En qué hemos de mejorar? ¿Qué hemos de corregir?
++Jesús también nos dice a nosotros como le dijo a Marta: “...Estás ocupado en tantas cosas… que te has olvidado de estar conmigo…”
Vivimos con tanto estrés, con tantas prisas, con tanta agitación…que nos hemos olvidado de que el Señor también quiere que tengamos tiempo para Él. Nos echa de menos, desea que estemos a su lado, que le hablemos de nuestras cosas, que lo que más desea es ayudarnos para que seamos felices, abrazarnos, consolarnos, apoyarnos, decirnos que nos quiere, que no perdamos la esperanza, que vivamos con paz.
Quiere que le escuchemos, que aprendamos de Él, porque sólo cuando estamos repletos de su amor y su presencia podemos comportarnos como Él se comportó y se comporta con nosotros.
Hemos de preguntarnos cuánto tiempo dedicamos al Señor o si tenemos tantas cosas que hacer que no tenemos tiempo para estar con Él. Qué tenemos que cambiar para acoger a los demás como lo hacía el Señor, porque si no estamos llenos de su amor y de su presencia, no haremos las cosas bien.