SOLEMNIDAD DEL NACIMIENTO DE JESÚS
25 de Diciembre de 2025
REFLEXIÓN
1.- GLORIA A DIOS
La grandeza del Amor de Dios es un misterio.
+Los hombres vivimos desde siempre envueltos en la oscuridad del pecado. Nos hemos empeñado en vivir de espaldas a Dios y hemos destrozado nuestra vida de muchas maneras.
+Dios, en su amor infinito, quiere ofrecer al hombre la posibilidad de salir de esa oscuridad y recuperar todo lo que ha perdido por el pecado.. Y sólo un Dios infinitamente grande, puede decidir renunciar a su condición divina, hacerse uno de nosotros, y llenar nuestra vida de su Luz.
+Demos gloria a Dios, que manifiesta su grandeza y su decisión de estar entre nosotros haciéndose pequeño, compartiendo todas la situaciones de nuestra vida, nuestra alegrías y tristezas, nuestros problemas y cansancios, incluso aceptando nacer como un excluido, como un sin techo, porque no había sitio para Él en la posada, haciéndonos partícipes de su Amor y envolviendo nuestra vida con su Luz.
2.- PAZ A LOS HOMBRES
+El nacimiento de Jesús trae también Paz a los hombres porque hemos sido liberados de la esclavitud del pecado al hacerse realidad la promesa de salvación que hizo Dios a los hombres despues del primer pecado.
+Dios vino a los suyos para compartir la vida de Su Pueblo manifestando en sus obras el Amor de Dios. Pero los Suyos no le recibieron.
+No sólo nació como un excluido y sin techo, sino que además muchos no quisieron ser liberados del pecado y transformados por su Luz. Pero a pesar de todo pidió perdón para ellos porque no sabían lo que hacían.
3.- REVISIÓN
Al contemplar la ternura y la pequeñez de un Dios hecho un bebé recién nacido, sentimos la necesidad
+Además de dar gloria a Dios por su Amor sin límites, y esperar que la Paz sea el fruto de su permanente presencia entre nosotros, es necesario que hagamos una revisión:
+Preguntarnos si hemos aprovechado las cuatro semanas de Adviento para que nuestro corazón esté en condiciones de acoger al Señor habiendo hecho el esfuerzo de limpiarlo de todo pecado.
+Si estamos celebrando la Navidad teniendo a Jesús como el centro de nuestra alegría y nuestra fiesta o nos hemos dejado arrastrar por el ambiente haciendo lo que hacen todos y lo estamos celebrando como una fiesta pagana en la que Jesús es el gran ausente.
+Aún estamos a tiempo de vivir la alegría del Amor de Dios, dándole gloria y alabanza y comprometiéndonos a ser constructores de la Paz que Él viene a traer a todos los hombres.