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PARA REZAR IV

 SEÑOR, NO VENGO  PEDIRTE MILAGROS

(Fragmento de la oración de Antoine de Saint-Exupery)



Señor, no vengo a pedirte milagros ni visiones, solo te pido la fuerza necesaria para mi vida diaria.


 Enséñame el arte de los pequeños pasos.


 Hazme hábil y creativo para acoger y discernir a tiempo, en la cambiante vida diaria, la sabiduría y experiencia que me ayude personalmente.  Enséñame a distribuir correctamente mi tiempo.  Ayúdame a organizar sabiamente el curso del día para poder ver lo alto y lo lejano,  y saber encontrar espacios y tiempos para disfrutar del arte y la belleza.


 Hazme capaz de saber distinguir lo esencial de lo secundario. Dame fuerza para la justa distancia y equilibrio para no dejarme arrastrar por las circunstancias.   Ayúdame a entender que los sueños del pasado o los del presente no puedo utilizarlos como coartada, excusa o desengaño frente a la pobreza de la realidad.


 Ayúdame a estar aquí y ahora reconociendo que este es el momento más importante.  Guárdame de la ingenua e infantil creencia de que en la vida todo debe salir bien.