DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 15 de Enero de 2023
REFLEXIÓN
1.- En este pasaje del Evangelio Juan reconoce a Jesús acercándose a él después de haber recibido el Bautismo y lo señala diciendo:
“ESTE ES el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Yo he visto cómo el Espíritu Santo descendía sobre Él; he oído la voz que le llamaba el Hijo amado del Padre”. Y de eso doy testimonio.
“Yo no soy la Luz, sino el testigo de la Luz.” “Este es aquel del que os dije que es más grande que yo y que os bautizará con Espíritu Santo”
Juan ya ha cumplido su misión, ha preparado al Pueblo para que recibiera a Jesús, ahora lo señala y afirma que ya está presente: ESTE ES. Y a partir de ahora, con un gran gesto de humildad, da un paso atrás y se retira porque el protagonista es Jesús.
Por eso, porque ha visto y oído, Juan es un testigo creíble de que Jesús es el Mesías esperado, es el Salvador.
2.-Nosotros, porque hemos sido bautizados con el Fuego del Espíritu y hemos recibido la Vida de Dios, también tenemos el encargo de ser testigos de que Jesús es nuestro Salvador y que la Salvación llegue a todos los confines de la tierra.
Para ser testigos de que Jesús es nuestro Salvador no basta con que digamos de memoria lo que hemos aprendido en el Catecismo o en las diferentes charlas o reuniones en las que hemos participado. Es necesario que hablemos de lo que el Señor ha hecho y hace cada día en nosotros:
++Cómo nos llena de su alegría y de su paz, cómo nos sentimos acompañados por Él, nos coge de la mano, nos lleva por el buen camino y nos ayuda a superar las dificultades; cómo nos perdona, nos consuela, nos abraza con ternura, no nos deja solos.
++Cómo su presencia en nosotros nos hace sonreír incluso en los momentos más difíciles porque podemos apoyarnos en Él y no perder la seguridad y la esperanza.
++Cómo hace de nosotros hombres nuevos y transforma nuestro corazón y nuestra vida.
Y eso muchas veces no lo hacemos o porque no amamos a Jesús apasionadamente o simplemente porque nos da vergüenza decir que somos cristianos.
3.- Con frecuencia los cristianos
++Hablamos demasiado de nosotros mismos, de nuestras opiniones, de la manera cómo estamos organizados como si fuéramos una institución humana, de las normas que hay que seguir o la documentación que hay que presentar para recibir algunos sacramentos. De nuestros planes, nuestros proyectos, las actividades que realizamos
++Y nos olvidamos de hablar de Jesús, de su mensaje de Amor, de su deseo de que estemos junto a Él y de que nos dejemos amar por Él, de cómo hemos de vivir para construir un mundo mejor, para que su paz llegue a todos los corazones y a todos los rincones de la tierra.
5.- No podemos olvidar que lo más importante es que Jesús ha de ser el centro de nuestro corazón y nuestra vida, que hemos de vivir al estilo de Jesús.
Por eso hemos de preocuparnos de poner en práctica lo que predicamos y lo que decimos que creemos, para que con la coherencia y la verdad de nuestra vida podamos decir con la misma fuerza que Juan el Bautista: ESTE ES el Cordero de Dios, el Mesías, el Salvador. ESTE ES el que trae al mundo el Amor y la Paz, porque eso es lo que hace Jesús en nosotros.