DOMINGO II DE CUARESMA CICLO A
Domingo 5 de Marzo de 2023
REFLEXIÓN
1.- El relato de la Transfiguración de Jesús nos ayuda en este tiempo de Cuaresma a recordar y no perder de vista cuál debe ser siempre la meta y el sentido de nuestra vida.
En la S.E la cima del monte era considerado como el lugar adecuado del encuentro con Dios. Cuanto más alto es el monte más cerca está del cielo, y la soledad y el silencio facilita escuchar y reconocer la presencia de Dios.
Subir a un monte alto siempre es trabajoso. Hemos de desinstalarnos, dejar a un lado la manera cómoda y fácil cómo vivimos nuestra fe, y arriesgarnos a comenzar a subir a la cima del monte para tener ese encuentro con Dios sin saber cómo va a ser ni lo que Él quiere de nosotros.
Hemos de ser constantes, no dejarnos vencer por el cansancio, el desánimo y el miedo a equivocarnos porque si nos paramos nunca llegaremos a la cima y no podremos vivir la experiencia del encuentro con Dios contemplando su gloria.
2.- Los discípulos seguían a Jesús asustados porque Él les decía que tenía que sufrir mucho, ser maltratado, condenado a muerte y crucificado.
Para fortalecer su fe los llevó con Él haciéndoles ver que el final de su vida era ser glorificado y para que, contemplándolo transfigurado, hablando con Moisés y Elías de su muerte y de su glorificación, se vieran también envueltos por la nube participando de su gloria y oyeran la voz del cielo que les decía: "Este es mi Hijo el amado.. escuchadle”
El Señor quiere que, subiendo a lo alto del monte, tengamos esos encuentros con Él para que se fortalezca nuestra fe, y nos vayamos transfigurando participando con más plenitud de su vida y su gloria.
3.- Al igual que los discípulos tenemos la tentación de instalarnos en lo cómodo y lo fácil, ¡qué bien se está así!, huir de los problemas y las preocupaciones de la vida diaria, evitar todas las dificultades, dejando que los miedos de ser perseguidos y maltratados como Jesús nos paralicen impidiéndonos vivir con coherencia nuestra fe.
Nos preocupan las críticas, los desprecios y humillaciones que podamos sufrir y eso aumenta la tentación de no arriesgar y hacer lo más fácil.
4.- Jesús quiere que bajemos de la montaña, que en nuestra vida diaria reflejemos su rostro y manifestemos su gloria, quizá con nuestro silencio, pero siempre con nuestra manera de comportarnos, con nuestras actitudes y nuestro modo de hacer las cosas, porque los encuentros con Jesús nos transforman, nos transfiguran y nos hacen más parecidos a Él.
5.- El Evangelio de hoy nos recuerda que aprovechar este tiempo de gracia que es la cuaresma, es ir avanzando en el camino de parecernos cada vez más a Jesús, ir mejorando, corrigiendo y apartando lo que hace que reflejemos una imagen Suya distorsionada y poder celebrar la fiesta de la Pascua con la alegría de que también nosotros hemos resucitado.