DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO A
Domingo 19 de Marzo de 2023
REFLEXIÓN
1.- Las lecturas de estos domingos de Cuaresma nos van haciendo avanzar en nuestra preparación para celebrar la Pascua como el gran acontecimiento de nuestra vida.
Hoy Jesús quiere recordarnos que Él es la LUZ DEL MUNDO, el que llena de Luz toda nuestra vida y la de todos los hombres.
2.- Cada uno de nosotros nos podemos parecer al ciego del Evangelio porque tenemos muchos rincones oscuros en nuestra vida en los que no ha llegado todavía su Luz.
+Somos ciegos para ver esos rincones de nuestro corazón en los que se esconden el orgullo, el egoísmo, las ambiciones, las envidias, la búsqueda desenfrenada del placer, la violencia, las injusticias…
+Somos ciegos para ver las necesidades y los sufrimientos de los demás. Sólo vemos lo feo, lo que nos parece mal, lo que no nos gusta, y no vemos dónde está el dolor y las lágrimas.
+Ciegos para ver la realidad en la que vivimos, tanto lo que está mal, lo que daña la dignidad y los derechos de los demás, lo que enfrenta y destruye, como para ver la belleza de lo creado, lo bueno, lo positivo, las buenas iniciativas y los buenos proyectos que son motivo de alegría y esperanza
3.- Es necesario que Jesús se acerque a nosotros, como se acercó al ciego, toque nuestro ojos, nos diga que nos lavemos en el agua limpia de su Amor, para que cure nuestras cegueras y nos llene de su Luz.
*Una Luz que nos permita ver lo que hemos de cambiar, corregir y mejorar
*Que nos llene de la Luz del Espíritu y nos haga vivir como Hijos de la Luz porque toda bondad, justicia y verdad son fruto de la Luz.
*Que toda nuestra vida esté alejada y sea una denuncia de las obras estériles de la tinieblas, propias de aquellos que quieren seguir viviendo en la oscuridad y no quieren acercarse a la Luz.
*Una Luz que nos permita ver con los ojos de Dios toda la realidad que nos rodea, tanto para reconocer su acción salvadora, lo bueno de cada persona, los brotes verdes de un mundo mejor y tener motivos para bendecirle y alabarle, como para distanciarnos de todo aquello que nos empuja a hacer el mal y nos envuelve de las tinieblas.
4.- Pidamos al Señor que limpie y abra nuestros ojos, que nos llene de su Luz, que guíe nuestra vida, nos ayude a amarle más y mejor y a seguirle con más fidelidad.