DOMINGO V DE CUARESMA CICLO A
Domingo 26 de Marzo de 2023
REFLEXIÓN
1.- Este pasaje del Evangelio comienza presentándonos la dimensión más humana, más tierna y más entrañable de Jesús. Una dimensión que a veces olvidamos porque ponemos nuestra atención, casi exclusivamente, en su dimensión divina. Pero quiere que nos demos cuenta de que también es infinitamente humano.
Al encontrarse con la hermanas de Lázaro, una familia con la que tenía una gran amistad, el Evangelio dice hasta tres veces que Jesús se conmovió y lloró ante la muerte de su amigo.
Ellas reaccionan como nosotros lo haríamos, como enfadadas con Él: Te avisamos. Has tardado en venir…¡Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano!. Pero Jesús responde a sus quejas pidiéndoles que confíen en Él haciendo una afirmación sorprendente: “Yo soy la resurrección y la vida… El que cree en Mí no morirá para siempre. ¿Crees esto? Si crees esto verás la gloria de Dios.
2.- Cuántas veces a nosotros nos pasa lo mismo!!
En nuestra vida nos encontramos muchas veces con acontecimientos dolorosos, y sin duda, el más doloroso de todos es la muerte, especialmente cuando es la de alguien a quien nos unen lazos muy fuertes de sangre, de amor, de amistad y cariño: Padres, familiares, amigos….Entonces acudimos al Señor pidiéndole que nos ayude cuanto antes porque es muy grande nuestro problema y nuestro sufrimiento. Y si no es así, con frecuencia nos enfadamos con Él echándole en cara lo mismo que las hermanas de Lázaro: ¡Si hubieras estado aquí.. Si hubieras estado cerca de nosotros…si nos hubieras escuchado... esto no habría ocurrido.! Las cosas hubieran sido de otra manera¡
Pero el Señor tiene sus planes. Sabe lo que hace y cuándo lo tiene que hacer. Sólo nos pide que confiemos.
Por eso la respuesta de Jesús es la misma: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí aunque haya muerto vivirá, no morirá para siempre. ¿Crees esto?”
Creer en la Resurrección es creer que con la muerte la vida no termina, se transforma. Que con la muerte se nos abren las puertas de la Casa del Padre en donde viviremos para siempre, en donde nos encontraremos con el Dios en quien creemos, con el Padre que nos ama, con todos aquellos que han compartido nuestra Fe en la Resurrección, y a quienes hemos amado en la etapa de nuestra vida aquí en la tierra.
3.- De ese comportamiento de Jesús hemos de aprender:
+Que cuanto más humanos nos hacemos, cuanto más cerca estamos unos de otros, compartiendo las alegrías, las penas, los sufrimientos, las necesidades de los demás… más nos parecemos a Jesús.
+Que hemos de aprender a mirar la muerte con los ojos de Dios para que, a pesar del dolor y el sufrimiento que nos supone, siempre hay un motivo de esperanza, de consuelo y, aunque puede parecer contradictorio, también de alegría porque con la muerte hemos alcanzado lo que siempre hemos creído y esperado.
4.-El camino que hemos recorrido en este tiempo de Cuaresma nos tiene que haber servido para convertirnos, cambiar la orientación de nuestra vida, hacernos más humanos, limpiar nuestro corazón de todo lo que nos impide caminar guiados por Jesús, que es la Luz del mundo, y celebrar su Resurrección con la alegría de que estamos ya participando y celebrando nuestra propia resurrección.