DOMINGO III DE PASCUA CICLO A
Domingo 23 de Abril 2023
REFLEXIÓN
1.- La experiencia de todo lo que había ocurrido aquellos días empuja a aquellos discípulos a huir de Jerusalén, comentando durante el camino sus miedos, su frustración, su tristeza, su desilusión…
Jesús se hace su compañero de camino, les pregunta cuál es su conversación y ellos se desahogan contándole todo lo que sentían: sus miedos, su tristeza, su frustración.
Jesús les recuerda que en todas las Escrituras se narra cómo Dios actúa y de ese modo la historia se convierte en historia de salvación, y poco a poco su corazón se va iluminando y ardiendo con el fuego del Amor de Dios que siempre defiende y salva a su Pueblo.
2.- Al atardecer le piden que se quede con ellos. Necesitan de su compañía, de sus palabras de ánimo y esperanza… Y sentados a la mesa Jesús comienza como siempre lo hacía: da gracias al Padre por el alimento, bendice el pan, lo parte y lo reparte… Y es entonces cuando lo reconocen.
Ese encuentro les llena de alegría, de ánimo, de fortaleza para regresar a Jerusalén y contar a los demás su encuentro con Jesús Resucitado
3.- Nosotros también necesitamos:
+Acordarnos de que Jesús es nuestro compañero de camino con quien podemos hablar, abrir nuestro corazón, desahogarnos, compartir con Él nuestros sufrimientos, preocupaciones, problemas, desánimos, tristezas..
+Escuchar su Palabra para no olvidarnos de que nos ama, recordar cuántas cosas hace con nosotros y por nosotros, cómo siempre nos escucha, nos perdona, nos ayuda, nos indica el camino que hemos de seguir y cuál ha de ser nuestro comportamiento …y así, poco a poco, dejar que todo en nuestra vida se convierta en la historia de salvación que Dios hace con nosotros.
+Sentarnos con Él en la mesa de la Eucaristía para que nos alimente con su Pan, nos haga una misma cosa con Él, y pedirle que se quede siempre con nosotros porque el camino es largo, el cansancio es grande y necesitamos la fortaleza suficiente para no huir de nuestros problemas, nuestros miedos, nuestros fracasos, nuestros desánimos y nuestra tristeza, aceptando todas las contrariedades con serenidad y con esperanza.
+Y contar a los demás que quien quiera vivir con alegría necesita encontrarse con Jesús Resucitado, caminar con Él, escuchar su Palabra y alimentarse con su Pan para que arda en su corazón el fuego del Amor y poder poner en práctica sus enseñanzas.
4.- No dejemos de pedir al Señor que se quede siempre con nosotros porque tenemos el peligro de que se apodere de nosotros el cansancio, perder la fortaleza que necesitamos para seguir caminando, perder la esperanza y perder la alegría de saber que Jesús Resucitado está siempre con nosotros.