DOMINGO II DE PASCUA CICLO A
Domingo 16 de Abril de 2023
REFLEXIÓN
1.- Era el mismo día de la Resurrección por la tarde. Los discípulos estaban frustrados, confundidos, hundidos, tristes, asustados por miedo a los judíos y porque todas sus esperanzas se habían derrumbado.
+Jesús se hace presente y por dos veces les dice: PAZ a vosotros. NO TENGÁIS MIEDO. SOY YO. Y para que le crean, les enseña las heridas de los clavos y del costado.
+Los discípulos se llenan de ALEGRÍA al ver al Señor.
+Jesús les envía a PERDONAR LOS PECADOS con la fuerza y la poder del Espíritu Santo, porque perdonar los pecados era lo primero que Él regalaba a quienes se le acercaban: La mujer pecadora, el paralítico, el ciego…Y es el primer fruto de la muerte y resurrección de Jesús: el perdón de nuestros pecados y recuperar nuestra relación con Dios.
2.- Tomás no estaba con ellos y no cree lo que los discípulos le cuentan. Está lleno de dudas: SI NO LO VEO NO LO CREO.
Cuando ocho días después se les vuelve a presentar, Jesús le echa en cara no haber creído el testimonio de los demás discípulos: NO SEAS INCRÉDULO…Y hace una afirmación dirigida a todos los que, como nosotros, no le hemos visto, aunque nos gustaría, y somos cristianos porque hemos aprendido y nos ha acompañado el testimonio y las enseñanzas de otros cristianos: DICHOSOS LOS QUE CREAN SIN HABER VISTO.
3.- Nosotros nos parecemos a los primeros discípulos.
+Muchas veces tenemos miedo de decir que somos cristianos porque no está bien visto en esta sociedad tan secularizada que vive alejada de Dios.
+Miedo a que se burlen de nosotros, nos humillen, nos desprecien, nos rechacen y no cuenten con nosotros.
+Nos sentimos cobardes porque nuestra fe es débil, tenemos muchas dudas como Tomás. Pedimos ver para creer y no nos basta el testimonio y el ejemplo de otras personas que nos hablan de lo que supone para ellos creer en Jesús Resucitado: que está presente en sus vidas, que su fe les llena de paz y de fortaleza, que estar cerca de Jesús y sentirse amados por Él les llena de alegría.
+Nuestra oración y nuestra práctica de los sacramentos, como la confesión y la Eucaristía, muchas veces son sólo para cumplir y no son un verdadero encuentro con Jesús que cambia nuestra vida, nos hace más parecidos a Él y nos llenan de su amor, de su alegría, de su fortaleza, de su paz..
+No sabemos vivir la celebración del sacramento del Perdón con la alegría de recibir un abrazo de amor de Dios, que nos empuja a perdonar a quienes nos ofenden de la misma manera que somos perdonados por Él.
4.- Necesitamos que nuestros miedos y desánimos no nos paralicen y tener, como los discípulos, esos encuentros con Jesús Resucitado que nos animan a transmitir con alegría la Buena Noticia de que Dios nos ama, y regalar a manos llenas ese mismo amor, amándonos unos a otros como Él nos enseñó.
Como hizo el apóstol Tomás, en esta Eucaristía renovemos nuestra fe y con humildad, digámosle desde lo más hondo del corazón: SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO.