VIERNES SANTO CICLO A
Viernes 07 de ABRIL DE 2023
CONTEMPLANDO LA PASIÓN DE JESÚS
ORACIÓN EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ
Jesús sólo, abrumado por lo que sabe que va a ocurrir. Como cualquier hombre tiene miedo, tiembla, suda, llora, ora : “Padre, si es posible que pase de mí este cáliz”.
Por encima de su condición humana está su condición de Hijo de Dios, enviado al mundo para una misión, por eso su oración también es una acto de confianza absoluta en el Padre: “Tengo miedo… pero no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres Tú”
En momentos de intenso sufrimiento, de miedo, de inseguridad… nuestra oración es igual: "Que pase de mí este cáliz”. Que pase cuanto antes, no puedo más… y nos cuesta mucho, o somos incapaces de tener una confianza absoluta en el Padre como para decirle: "Que se haga lo que Tu quieres, no lo que quiero yo”.
Aprendamos de Jesús a tener en Dios una confianza sin límites, a ponernos en sus manos aunque no entendamos ni el por qué ni el para qué de tanto sufrimiento, porque Sus planes no son nuestros planes.
JESÚS SOLO, ABANDONADO Y TRAICIONADO POR SUS AMIGOS
Cuanta decepción¡¡¡ Le habían promedio que no le abandonarían, que darían su vida por Él. Habían sido testigos de que sólo hacía el bien, que estaba cerca de los que lloran, los que sufren, los excluidos… que había devuelto la vista a los ciegos, hecho andar a los cojos, resucitado a los muertos…Que había denunciado con valentía las mentiras e hipocresías de las autoridades religiosas.
Fueron cobardes, tuvieron miedo, se avergonzaron de Él y negaron conocerlo y ser sus amigos…
Cuántas veces acudimos a Jesús para que nos cuide, nos proteja, nos ayude, nos sane, nos defienda,... y cuántas veces tenemos miedo o nos da vergüenza decir que le conocemos, que somos sus discípulos, que pensamos que somos o queremos ser sus amigos… Cuántas veces le hemos traicionado y abandonado.
No es difícil entender la decepción de Jesús porque también nos hemos sentido solos, traicionados, abandonados, vendidos porque quienes hemos considerado nuestros amigos, por quienes hemos estado convencidos que nos querían y podíamos confiar en ellos…
No traicionemos a nadie, ni seamos falsos amigos, no traicionemos a Jesús negando o sintiendo vergüenza de que somos sus amigos.
JESÚS MALTRATADO, HUMILLADO… GUARDA SILENCIO
Acusado de mentiroso, de revolucionario, de ir contra la autoridad de Roma porque habla de su Reino, de blasfemar porque dice de sí mismo que es el Hijo de Dios. Buscan testigos falsos para poder acusarle…
Es azotado, coronado de espinas como un Rey a quien se le puede humillar, escupir, despreciar… Así de destrozado es expuesto al público “Este es vuestro Rey!!!”
comparándolo con un criminal y asesino para decidir quién es puesto en libertad…
Jesús guarda silencio.
No se defiende, no protesta, no se queja… Sólo calla.
Quien no quiere conocer la verdad y actuar con justicia, nunca escuchará ni aceptará nada que le haga cambiar.
Cuánto nos cuesta a nosotros guardar silencio, sufrir en silencio, aceptar traiciones, desprecios, humillaciones, sin protestar… Con cuánta facilidad deseamos devolver mal por mal, aplicar nuestra justicia, hacer pagar el daño que nos han hecho, y gritamos, insultamos, despreciamos, herimos con nuestras palabras, nuestros gestos y nuestros actos fruto del rencor y los deseos de venganza.
¿No sería mejor callar, dominar nuestros arranques de ira, controlar nuestra irritación… y regalar una mirada de paz con el silencio y la serenidad?
JESÚS CARGA CON LA CRUZ CAMINO DEL CALVARIO
Su cuerpo destrozado tiene que llevar la cruz en la que ha de ser clavado.
¡¡Cuánto pesa!! Cuántas veces cae al suelo porque no puede más y es obligado a levantarse a base de azotes, insultos y gritos. Jesús sigue guardando silencio.
Un hombre de Cirene que pasa por allí de casualidad, es obligado a ayudarle cargando con ella y recibe en recompensa la mirada agradecida y amorosa de aquel pobre hombre, inocente, que va a ser crucificado como un criminal sin haber hecho nada malo.
¡Cuántas personas caminan por la vida cargadas con cruces muy pesadas, que cuestan mucho de sobrellevar!
Cruces consecuencia de la propia condición humana: enfermedades, deficiencias, situaciones complicadas de las que nadie tiene la culpa. Y otras cruces que nosotros mismos hemos fabricado y las hemos cargado a otros sin ningún miramiento: injusta distribución de la riqueza y de los bienes materiales, hambre, falta de vivienda digna y atención sanitaria adecuada, de escuelas, de violencia consecuencia del odio y deseos de venganza, guerras, destrucción…
Tal vez hay cruces que hemos cargado nosotros sobre los demás a causa de nuestro comportamiento, nuestra traición, nuestra soberbia, orgullo, ambición, egoísmo, nuestra irresponsabilidad, nuestros vicios, nuestros malos hábitos…y echamos la culpa a los demás.
Tal vez alguno de nosotros puede ser ese Cirineo que se acerca, de forma voluntaria y generosa, para ayudar a llevar o soportar tantas cruces que solo llenan de angustia y de lágrimas la vida
JESÚS CRUCIFICADO COMO UN DELINCUENTE
Despojado de TODAS sus vestiduras y de TODA su dignidad humana y divina. Humillado hasta el extremo, exhibiendo su desnudez a los ojos de todos los que se atrevieron a contemplarlo.
Acompañado de otros dos delincuentes, como uno más.
Hasta allí le acompañaron los insultos, las burlas, los desprecios.
Jesús. abandonado por todos , siente la soledad hasta el extremo. En su dimensión humana tampoco entiende lo que está ocurriendo. Había pasado haciendo el bien, curando toda dolencia y enfermedad, aliviando todo sufrimiento, y ahora… ¡¡PADRE, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO!!
Sólo las mujeres permanecieron allí en silencio. Fueron ellas las que salieron a su encuentro mientras caminaba hacia la cruz, para limpiarle el rostro sucio de sangre, de polvo, de lágrimas, de salivazos…Sólo ellas recibieron la recompensa de las palabras agradecidas de Jesús y Su rostro impreso para siempre en su corazón y su memoria.
Fueron las únicas que se atrevieron a permanecer a los pies de Jesús mientras agonizaba agotado de tanta vergüenza, tanto dolor, tanta traición, tanto sufrimiento.
Fueron ellas las que escucharon las últimas palabras de Jesús, llenas de ese Amor Sin Límites que le acompañó toda su vida: PADRE, PERDÓNALOS. NO SABEN LO QUE HACEN. Y fue ese mismo Amor sin límites el que le permitió ponerse en las manos del Padre con una confianza infinita :A TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.
Fueron ellas las que recogieron el cuerpo roto de Jesús para llevarlo a la sepultura.
Cuando el cielo se nubló, las piedras se rompieron, se abrieron los sepulcros y resucitaron los muertos… todos huyeron llenos de miedo. Sólo las mujeres y el discípulo amado permanecieron allí, fieles al amor correspondido.
Si nosotros hubiéramos estado allí, ¿qué hubiéramos hecho? ¿En qué lugar nos hubiéramos situado?
MADRE, AHÍ TIENES A TUS HIJOS, CUIDALOS COMO ME HAS CUIDADO A MI