FESTIVIDAD DE LA ASCENSIÓN DE JESÚS A LOS CIELOS
Domingo 21 de Mayo de 2023
REFLEXIÓN
1.- Después de la Resurrección Jesús se apareció repetidamente a los discípulos para fortalecer su fe en que había resucitado hasta que llegó el momento de finalizar su paso por la tierra. Subió a los cielos para siempre, prometiéndoles que les enviaría su Espíritu.
Los discípulos quedaron mirando como Jesús ascendía al cielo, como buscando en qué lugar lo podrían volver a encontrar y estar con Él. No habían entendido nada.
Dos hombres vestidos de blanco se les presentaron para decirles:¿Qué hacéis ahí mirando al cielo?”. Jesús volverá igual que le habéis visto marcharse.
2.- Comenzaba entonces la etapa de la Iglesia. Los discípulos recordaron los encargos que les había hecho Jesús:
+ID Y HACED DISCÍPULOS DE TODOS LOS PUEBLOS
Los discípulos, también nosotros, tenemos el encargo de participar en la misión de hacer discípulos en todos los lugares en los que nos encontramos y hasta donde podamos llegar. Tal vez sin hacer grandes cosas, pero sí colaborando activamente en todo lo que la Iglesia promueve para hacer presente a Jesús, su mensaje, su vida, sus obras, su amor compasivo y misericordioso con los que más sufren, los más olvidados, los más excluidos de la sociedad...en todos los lugares de la tierra. Y hacerlo sobre todo con el ejemplo de nuestra vida, porque, si seguimos a Jesús con fidelidad, viviendo y comportándonos como Él lo hizo, somos presencia suya allí donde estamos.
+ENSEÑÁNDOLES A GUARDAR TODO LO QUE YO OS HE MANDADO.
Los sacerdotes , los religiosos, los catequistas, los padres de familia, los educadores…TODOS podemos y debemos ayudar, a quienes quieren seguir a Jesús, a conocer y entender su mensaje contenido en los Evangelios y cómo ponerlo en práctica en todos los momentos y situaciones, procurando que nuestra vida les sirva de referencia y ejemplo.
+BAUTIZÁNDOLOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.
Los sacerdotes son los que han recibido la misión de administrar los sacramentos, excepto en alguna situación, como los signos visibles instituidos por Jesús para darnos su gracia. Pero, aunque no podamos administrarlos, todos podemos colaborar en la preparación de aquellos que los han de recibir para que los entiendan y los reciban como el regalo que Jesús nos hace para que podamos participar de su Vida, que nos garantizan que está siempre con nosotros si le abrimos el corazón, le dejamos entrar a formar parte de nuestra vida, y estar a nuestro lado como el mejor compañero de camino.
3.- Esta es la Misión de la Iglesia, de todos los discípulos de Jesús. No podemos quedarnos mirando al cielo, como aquellos discípulos, testigos de su Ascensión al cielo, encerrados en nosotros mismos, conformándonos con vivir una espiritualidad individualista y de autocomplacencia.
Hemos de vivir con los pies en el suelo, sin olvidar que todos estamos llamados a formar parte de la Gran Familia de los Hijos de Dios, a vivir como hermanos porque en el Bautismo nos da su Vida, nos llama su Hijos amados y predilectos, como llamó a Jesús en su Bautismo, y nos encarga hacer discípulos de todos las naciones de la tierra, porque la Salvación es para todos los hombres, sin diferencias ni distinción.
4.- Muchas veces nos sentiremos débiles, sin fuerzas, confusos, sin saber lo que tenemos que hacer. Por eso hemos de recordar muchas veces las últimas palabras de Jesús: “Y sabed que Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”. Y no olvidar que la Ascensión al cielo es también la meta de nuestra vida.