DOMINGO VI DE PASCUA CICLO A
Domingo 14 de Mayo de 2023
REFLEXIÓN
1.- Al reflexionar este pasaje del Evangelio nos podemos preguntar: ¿Amo a Dios con todo corazón y con todas mis fuerzas?¿Cómo le demuestro mi amor?
El mismo Jesús nos dice: “Si me amáis guardareis mis mandamientos”. Pero ¿quién de nosotros se acuerda de todos los mandamientos? Y la respuesta puede ser: Todos no los recuerdo, quizá la mayoría sí… porque soy buena persona, no hago nada muy malo…
Pero si no los sabemos, ¿cómo los podemos cumplir? ¿Y si no los cumplimos cómo podemos decir que amamos a Dios de todos corazón?
Además nos justificamos diciendo que todos los mandamientos se resumen en dos: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”. Sin darnos cuenta de que los diez mandamientos son importantes porque nos ayudan a concretar la manera de como poner en práctica el amor a Dios y el amor a los demás.
2.- Si son así nuestras respuestas quizá nuestra relación con Dios es muy superficial.
++ Nos preocupa solamente cumplir para tener la conciencia tranquila…Y nos puede ocurrir que recemos y cumplamos como cristianos pero que vivamos como paganos.
++Nos pasa que muchas veces salimos de Misa y seguimos igual: Sin perdonar y sin dirigir la palabra a quien me ha ofendido, criticando, juzgando, sin estar muy dispuesto a compartir lo que tengo porque soy muy avaricioso; sigo teniendo mucho mal genio y poca paciencia, siendo muy ambicioso, muy perezoso, muy mentiroso….
++Nuestra relación con Dios no nos sirve para cambiar, ni siquiera para hacer el propósito de intentarlo
3.- Las lecturas de todos los días, especialmente de todos estos domingos de Pascua, nos recuerdan constantemente que ser cristiano no consiste sólo en cumplir con nuestras prácticas religiosas, sino seguir a Jesús, vivir como Él vivió, parecernos cada vez más a Él.
Es verdad que cumplir los mandamientos y vivir como Él, en el ambiente que nos rodea, no es nada fácil. Por eso Jesús también nos hace una promesa: “No os dejaré solos. Os enviaré mi Espíritu para que vosotros estéis en Mí y Yo en vosotros”. Para que seáis una misma cosa conmigo.
4.- Las celebraciones de todos estos domingos nos van recordando que Jesús nos enviará Su Espíritu y nos van preparando para recibirlo, de modo que su presencia en nosotros nos dé la Luz que necesitamos para conocer cada vez más a Jesús y saber cómo seguirle mejor, la fortaleza que nos ayuda a superar las dificultades sin desanimarnos, y el deseo de ser cada vez mejores cristianos.
5.- Si vivimos con coherencia nuestra fe, llamará la atención de los que nos rodean porque nos comportamos de forma distinta, y hemos de estar dispuestos a dar razón de nuestra esperanza y de nuestra manera de ser, con humildad, con delicadeza, con respeto, con buena conciencia y con alegría, sin imponer nada a nadie, dispuestos a aceptar las contrariedades, las críticas y los sufrimientos que nos pueda suponer porque, como nos dice S. Pedro en la segunda lectura: “Es preferible sufrir haciendo el bien, que sufrir haciendo el mal”, y eso es lo mismo que le ocurrió a Jesús, que muriendo en la Cruz, a pesar de que hizo siempre el bien, fue resucitado por el Espíritu Santo, vive para siempre, vive entre nosotros y vive en nosotros.
Que Jesús Resucitado nos ayude a amarle con todo el corazón, a ir avanzando, aunque sea poco a poco, en ser como Él y vivir como Él vivió.