DOMINGO DE PENTECOSTÉS CICLO A
Domingo 28 de Mayo de 2023
REFLEXIÓN
1.- Después de que Jesús Ascendió al Cielo, los discípulos eran un grupo asustado, con miedo, desanimado, mediocre, sin saber qué hacer...mientras esperaban la Promesa que Jesús les había hecho.
La venida del Espíritu Santo cambió completamente sus vidas. Fue una experiencia tan intensa que sólo sabían explicarla a su manera:
*Fue un terremoto que hizo temblar todos los cimientos de sus vidas. Un huracán que arrastró todos los obstáculos que les impedían superar sus miedos. Como la fuerza de un viento recio que ellos no podían resistir y que les empujó a salir de la casa y hablar de Jesús .
*Fue como un fuego ardiente que llenó sus corazones de entusiasmo. Fue como una Luz que hizo desaparecer todas sus dudas y oscuridades. Se sintieron enamorados apasionadamente de Jesús y dispuestos a construir el Reino.
*El Espíritu les llenó de todos sus dones: les dio fortaleza para hacer frente a quienes les perseguían; sabiduría para hablar de Jesús y su mensaje de amor y de esperanza; bondad de corazón para amar a todos con el mismo amor de Dios y así, poco a poco, ir construyendo una comunidad de discípulos porque entendieron que todo cuanto habían recibido era para el bien común, para ponerlo al servicio de los demás, para construir el Reino.
2.-Nosotros hoy también somos un grupo de discípulos mediocre.
Nos da miedo o nos cuesta decir que somos cristianos y manifestar nuestro modo de pensar y comportarnos como lo haría Jesús. Nos cuesta saber qué es lo que el Señor quiere de nosotros, nos falta bondad de corazón para tratar a los demás como lo hace Jesús. En muchas ocasiones tenemos cerradas las puertas de nuestra vida y de nuestra comunidad parroquial para acoger a quienes se nos acercan.
3.- En nuestra vida, en la Iglesia, en la parroquia, en el mundo... necesitamos un nuevo Pentecostés.
Necesitamos que el Señor nos envíe de nuevo su Espíritu para que el terremoto de su presencia transforme nuestras vidas y nos haga vivir con entusiasmo nuestra condición de cristianos. Que con el fuego de su Amor deseemos apasionadamente estar cerca de Jesús y trabajar con Él para construir un mundo nuevo en el que haya justicia, libertad y paz, frutos de un amor auténtico y un respeto comprometido a la dignidad de cada persona.
Necesitamos sabiduría para descubrir qué es lo que el Señor quiere de nosotros, cuáles son los dones que nos ha dado para ponerlos al servicio de los demás y contribuir así al bien común de todos los que nos rodean.
Por eso siempre, pero especialmente hoy, recemos pidiendo al Señor nos envíe su Espíritu y renueve la faz de nuestra vida, de la Parroquia, de la Iglesia, del mundo. Y así podamos vivir, anunciar y compartir con todos los hombres la alegría de la salvación y de que su presencia nos acompaña siempre.