DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 23 de Julio de 2023
REFLEXIÓN
1.- Cuando Jesús contó la parábola de la cizaña estaba pensando en Él y en nosotros.
++ Pensaba en Él porque comprobaba constantemente que, a pesar de la Buena Semilla que Él sembraba, sus palabras, su llamada a la conversión, sus obras de bondad y de misericordia, que eran claras manifestaciones del Amor y la Salvación que venía a ofrecer, seguía presente y creciendo en su entorno el mal, la soberbia, el egoísmo, la violencia, el rechazo de Dios.
Su actitud fue de paciencia y comprensión, de aceptación de esa doble presencia del bien y del mal, de constancia en seguir sembrando la Buena Semilla de la Palabra de Dios, seguir realizando los gestos y acciones de Amor, con la seguridad de que el bien siempre terminará venciendo el mal.
++ Pensaba en nosotros porque sabe que en nuestro corazón están presentes lo bueno y lo malo. Junto a deseos y propósitos de ser buenos y hacer el bien, crecen en nosotros los malos hábitos, malos deseos, los malos sentimientos, las malas intenciones, el egoísmo, el orgullo, el rechazo de Dios.
Junto a ir sembrando la misma buena semilla que siembra el Señor con nuestra palabra y nuestras buenas acciones, también sembramos la mala semilla que esparce el Maligno: violencia, división, envidias, rechazos, injusticias, humillaciones, desprecios, enfrentamientos, sufrimientos.
2.- Nuestra reacción ante el mal no es como la de Jesús. No somos pacientes, deseamos arrancar de raíz todo lo que consideramos malo y hacer desaparecer a los sembradores del mal sin dar la oportunidad de cambiar, de crecer, de mejorar.
Nos creemos con derecho a juzgar sin misericordia, olvidando que hay mucha cizaña sembrada por nosotros.
3.- Por eso es necesario que aprendamos de Jesús
++En primer lugar tener paciencia con nosotros mismos aprovechando todo lo bueno y todas las oportunidades que encontramos en el camino de la vida para que vaya creciendo el bien en nosotros y vaya desapareciendo tanta cizaña que nos hace daño, que nos impide vivir con alegría y esperanza porque dificulta la presencia de Dios en nuestro corazón.
++Aprendamos también a evitar ser sembradores de cizaña. No alimentemos el odio, el rencor, las divisiones y enfrentamientos, la maledicencia y la difamación. No consintamos, como si no tuviera importancia, que en nuestro entorno estén presentes palabras, actitudes y comportamientos que impiden o anulan la presencia de Dios y de su Amor.
4.- Demos gracias al Señor por la paciencia que tiene con nosotros y por el montón de nuevas oportunidades que pone en nuestro camino para cambiar y mejorar.
Aprendamos también a tener paciencia y dar siempre nuevas oportunidades a los demás como el Señor hace con nosotros.