DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 13 de Agosto de 2023
REFLEXIÓN
1.- Al igual que les ocurrió a los discípulos, la barca de nuestra vida, en muchos momentos, está azotada por enormes y fuertes tempestades.
* Tempestades espirituales. Nos vemos envueltos en mucha oscuridad, con muchas dudas e interrogantes, muchos escándalos que nos hacen dudar, una angustiosa sensación de que nos hundimos y de que el Señor está muy lejos de nuestra vida y nos ha dejado solos.
* Tempestades en nuestros afectos y nuestras relaciones humanas, con nuestros familiares, con nuestras amistades, en el trabajo, que hacen que nos sintamos tristes, solos, incomprendidos, decepcionados, traicionados…
*Tempestades en el mundo en que vivimos: injusticias, hambre, abusos de poder, violencia, catástrofes que no podemos controlar..
2.- Tantas situaciones que nos angustian y nos llenan de miedo:
+Miedo al sufrimiento, al fracaso, a la soledad, a decir la verdad, a encontrarnos con situaciones desconocidas ante las que no sabemos cómo reaccionar…
+Miedos que nos paralizan, que nos empujan a meternos en la cueva de nuestra falta de esperanza, incapaces de afrontar una realidad que parece que nos supera y nos sentimos sin fuerzas para para salir de ella o poderla gestionar.
3.- Jesús nos dice muchas veces en el Evangelio, nos lo repite hoy y lo ha recordado el Papa Francisco al millón y medio de peregrinos en Lisboa: NO TENGÁIS MIEDO, porque una persona con miedo, que permanece caída y no se levanta, se ha jubilado de la vida y ha perdido la esperanza.
+No tengamos miedo porque Él viene hacia nosotros caminando sobre las aguas turbulentas de nuestras tempestades para decirnos que confiemos en Él y nos arriesguemos a caminar sobre las aguas.
+Cuando el miedo nos supera, porque somos débiles, y volvemos a sentir angustia ante muchas situaciones que nos zarandean, sentimos que nos volvemos a hundir en el desánimo, y le gritamos: "Sálvame que me estoy hundiendo!, siempre encontraremos sus manos tendidas agarrando con fuerza la nuestra, tirar hacia arriba y levantarnos, para que sigamos caminando y nos dice: “¿Por qué has dudado?” “Que poca fe tienes”
4.-Repasar nuestra vida y recordar cuántas veces el Señor nos ha agarrado fuerte, ha tirado de nosotros para que no nos hundiéramos y nos ha ayudado a caminar sobre las tempestades de nuestra vida sin hundirnos, nos ayudará a recuperar nuestra confianza en que el Señor siempre está a nuestro lado y nunca permitirá que nos hundamos si confiamos en Él y dejamos que nos agarre con sus manos.
En la Eucaristía de hoy digámosle:¡Señor, sálvanos que nos hundimos!, pero sobre todo, aumenta nuestra fe y nuestra confianza en Tí.