DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 20 de Agosto de 2023
REFLEXIÓN
1.- Al reflexionar sobre este pasaje del Evangelio hemos de comenzar subrayando que la mujer que se acerca a Jesús pidiendo ayuda es CANANEA, no pertenece al Pueblo de Israel y por tanto es considerada pagana, pecadora, excluida, sin derecho a la Salvación prometida por Dios. Y sin embargo:
+Se atreve a acercarse a Jesús, gritando, pidiendo ayuda para su hija.
+Jesús actúa de forma sorprendente:
No le hace caso, como si no la escuchara y le diera igual su petición.
+Los discípulos le piden que la atienda porque sus gritos molestan, y Jesús tiene una doble respuesta no sólo sorprendente, sino muy que nos puede parecer muy dura y tal vez humillante para la mujer:
Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
No está bien echar el pan de los hijos a los perritos.
+La mujer no se siente humillada ni despreciada, sino todo lo contrario:
Sigue gritando pidiendo ayuda a Jesús con insistencia.
Y le recuerda que también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
+Jesús vuelve a sorprender. Se conmueve de su fe humilde y confiada y le responde:
Mujer, ¡Qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.
Para Jesús, la fe de esa mujer PAGANA es más grande que la de los orgullosos judíos.
2.- Hemos de darnos cuenta que:
+Muchas veces, como los judíos, nos creemos mejores que los demás porque cumplimos con nuestras prácticas religiosas, lo que llamamos nuestras obligaciones, con derecho a juzgar y despreciar a quienes no hacen lo mismo que nosotros, sin darnos cuenta de que pensamos que somos buenos cristianos, pero nuestra forma de vivir y comportarnos no se diferencia mucho de la de los paganos.
+Nuestra oración no es humilde como la de la Cananea: Protestamos cuando las cosas no nos salen bien o tenemos situaciones de especial sufrimiento: ¿Qué he hecho mal para que me pase esto? Si siempre hago las cosas bien por qué Dios me trata así? No me merezco estas cosas. ¿Por qué no me hace caso y no me concede lo que le pido?
+Tampoco somos constantes en nuestra oración. Cuando el Señor guarda silencio nos enfadamos, nos cansamos de pedir y olvidamos que el Señor siempre nos concede lo que es bueno para nosotros en el momento adecuado.
+A veces no sabemos pedir lo que nos conviene porque nos comportamos como un niño caprichoso y nuestra oración tiene mucho de egoísta. Y tampoco pedimos ayuda para los que sufren, los enfermos, los excluidos, los rechazados, los olvidados, que también son hijos de Dios y hermanos nuestros.
3.- Además Jesús quiere que aprendamos que la Salvación es para TODOS sin diferencias ni distinción. Que aprendamos a no juzgar. Que aquellos que no son de los nuestros, que los consideramos no creyentes, o que no nos gusta su forma de ser, tal vez están más cerca de Dios que nosotros porque lo buscan con sincero corazón, porque todo lo hacen con amor y por amor, y nos dan ejemplo con su vida sacrificada, generosa, humilde, siempre dispuestos a servir y ayudar a quien lo necesita, sin pedir nada a cambio y sin buscar protagonismos.
4.- Si nos miramos en este pasaje del Evangelio como en un espejo, nos podemos preguntar:¿Podrá decirnos Jesús “que grande es tu fe?