SOLEMNIDAD ASUNCIÓN DE MARÍA
15 de Agosto de 2023
REFLEXIÓN.
1.- Cuando el Ángel le hace saber a María que su prima Isabel también espera un hijo a pesar de su avanzada edad, porque para Dios nada hay imposible, sólo por amor y con amor, sin que nadie se lo pida va corriendo a compartir con ella su alegría y a ayudarla en un momento tan especial de su vida.
María se hace portadora del Amor y de la presencia de Dios con su actitud de servicio.
2.- María no es vanidosa, no va a estar con su prima para presumir de que Dios la ha escogido para una misión tan importante. María reconoce que Dios se ha fijado en Ella, en su humildad y su pequeñez, y proclama y bendice las obras grandes que Dios está haciendo en Ella.
Toda su vida estará al servicio de las obras grandes que Dios quiere hacer para bien de los hombres, estará junto a Jesús en los momentos felices y en los más difíciles, siempre colaborando con Él, estando en un segundo plano, Y aunque sufrirá a lo largo de su vida por muchos motivos, especialmente acompañando a Jesús al pie de la Cruz, también participará de la enorme alegría de la Resurrección.
3.- En María se dan varias situaciones importantes:
+La humildad de estar en un segundo plano y buscar solamente la gloria de Dios sin pretender protagonismos.
+La urgencia de ir corriendo a compartir su alegría con su prima Isabel y ser portadora del Amor de Dios con su actitud de servicio.
+Participar de la plenitud de la gloria de Dios al ser Subida al cielo, la misma gloria de su Hijo al que amó y sirvió sin poner límites ni condiciones.
4.- Aprendamos de María
+A vivir siempre con alegría no olvidando las cosas grandes que el Señor ha hecho y sigue haciendo en nosotros.
+A vivir con humildad, no alardeando de nuestros méritos, ni deseando protagonismos que no merecemos porque es Dios el que nos hace grandes en nosotros y sólo Él merece el honor y la gloria.
+Ir corriendo, como María, a servir a los demás con amor y por amor, sin esperar que nos lo pidan, siendo así portadores del Amor de Dios.
+No olvidarnos nunca de que también estamos destinados a participar de la plenitud de la gloria de Dios porque con nuestra muerte la vida no termina, sino que comenzamos a vivir la Vida de Jesús Resucitado en la Casa del Padre, al igual que María.
Que Ella interceda por nosotros y nos cuide para que podamos llegar a la gloria del cielo.