DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
FESTIVIDAD DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
Domingo 6 de Agosto de 2023
REFLEXIÓN
1.- La Fiesta de la TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR que celebramos hoy, nos recuerda que esa es la meta de nuestra vida: Transfigurarnos. Parecernos cada vez más a Jesús siendo presencia suya y manifestando su gloria en nuestra manera de pensar y de actuar.
Para conseguirlo hemos de tener en cuenta varias cosas:
++SUBIR AL MONTE ALTO para estar a solas con Él, superando los obstáculos y dificultades que podamos encontrar. Obstáculos que pueden ser
+Nuestros problemas.
+Las crisis y dificultades en nuestra relaciones personales.
+El cansancio, el desánimo, la soledad…que oscurecen la meta y la dirección del camino que hemos de recorrer para seguir avanzando en nuestra vida cristiana.
++ESCUCHAR SU VOZ, la Voz del Hijo Amado del Padre.
+Cada vez que se proclama o leemos su Palabra, que es Palabra de Dios.
+No sólo oírla distraídamente (eso no es escuchar) sino prestando atención para saber qué nos quiere decir el Señor para que lo pongamos en práctica y así, poco a poco, nos vayamos pareciendo a Él, y con su gracia nos vaya transformando, transfigurando para que manifestemos y reflejemos Su Gloria allí donde estemos.
++BAJAR DE LA MONTAÑA.
No caer en la tentación de hacer lo más fácil, lo más cómodo, lo que más nos gusta, como les ocurrió a los discípulos que le acompañaban, sino volver a nuestra vida diaria estando dispuestos, como Jesús, a sufrir nuestra propia Pasión: Los rechazos, desprecios, humillaciones, conflictos que comporta VIVIR como Hijos Amados del Padre que también somos nosotros.
2.- Sólo Superando las contrariedades con las que nos podemos encontrar en nuestra vida, Permaneciendo al lado de Jesús, Escuchando Su Voz que nos indica el camino a seguir y Viviendo como Transfigurados en todas las situaciones de nuestra vida, aunque nos cueste sufrimiento, seremos verdaderamente discípulos y fieles seguidores de Jesús.
Cada día, en nuestra oración, pidamos al Señor que nos Transfigure para ser cada vez más semejantes a Él y poder contagiar nuestra alegría a los demás.