DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 8 de Octubre de 2023
REFLEXIÓN
1.- En esta parábola Jesús considera que su Viña somos cada uno de nosotros.
++Ha ido quitando de nuestro corazón todas las piedras, las zarzas, sarmientos secos e inútiles (los malos pensamientos, los malos deseos, las malas intenciones…) para que esté en condiciones de plantar buenas vides.
++Todo lo bueno que somos y tenemos lo ha ido plantando Él con mucho cuidado, con mucho cariño y con mucho interés para que demos frutos abundantes de amor, de servicio a los que más lo necesitan, de justicia y de paz, para que seamos felices y hagamos felices a los demás.
++Espera que demos Frutos de Santidad que sean manifestación de su Amor.
2.- ¿Qué hemos hecho con todo lo que el Señor ha puesto en nuestras manos?
++Esperaba que diéramos frutos buenos con abundancia, pero hemos dado muchos frutos amargos.
++Nos creemos dioses con derecho a hacer lo que nos apetece con todo lo que hemos recibido.
++Destruimos la naturaleza, la casa común en la que todos podamos vivir con dignidad, comportándonos con un egoísmo irresponsable.
++Olvidamos que todos somos iguales, tenemos la misma dignidad, los mismos derechos, provocando así desigualdades y divisiones injustas.
++Esperaba que cada uno diéramos frutos de santidad y con demasiada frecuencia nos empeñamos en vivir de espaldas a Dios.
3.- También la Viña del Señor es la Iglesia, la comunidad de creyentes, el grupo de sus discípulos que somos nosotros
+Espera que juntos trabajemos por construir un mundo mejor, por hacer que todos conozcan Su mensaje, que la salvación llegue a todos los hombres de modo que conozcan que Dios quiere que vivamos unidos como una Gran Familia.
+Pero la Iglesia no siempre da frutos abundantes de santidad, porque la formamos nosotros, y nuestros frutos amargos y malos de incoherencia y de mal ejemplo se hacen a veces demasiado presentes, empezando por las pequeñas comunidades parroquiales. Pero también en ellas es más fácil que se hagan visibles los frutos de santidad.
4.-En la conclusión de la parábola el Dueño de la Viña envía a su Hijo a reclamar los frutos que le pertenecen, pero termina pagándolo con su vida.
Jesús quiere dejar claro que se está dirigiendo especialmente a las autoridades religiosas judías afirmando: “Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos”.
Se sienten señalados, se enfadan y quieren hacerle desaparecer.
Pero también se está dirigiendo a nosotros: El Señor premiará a quienes den buenos frutos de amor, de justicia, de paz…aunque no formen parte de la Iglesia porque quizá son mejores que nosotros.
5.- Hagamos cada uno examen de conciencia para reconocer qué frutos damos en nuestra vida y qué parte de responsabilidad tenemos en el buen ejemplo o el mal ejemplo que da la Iglesia entre nosotros y en el mundo.