DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 12 de Noviembre de 2023
REFLEXIÓN
1.-Al recibir el Sacramento del Bautismo, cada uno de nosotros hemos recibido la Lámpara Encendida de nuestra Fe como especiales invitados al Banquete del Reino de Dios, y esperar a que venga el Señor a nuestro encuentro para que podamos entrar.
2.- Tenemos la responsabilidad de ESTAR VIGILANTES para mantener encendida la lámpara que se nos ha confiado.
++Hemos de alimentarla continuamente con el aceite de la escucha y la reflexión de la Palabra de Dios, la Oración, el Pan de la Eucaristía con el que Jesús se hace una misma cosa con nosotros, hace fuerte nuestra fe y grande nuestra capacidad de amar, la Confesión que perdona nuestros pecados y limpia lo sucio que hay en nuestro corazón, con la entrega y el servicio a los demás sin pedir nada a cambio.
++Hemos de estar atentos porque la Luz de nuestra lámpara debe iluminar cada rincón de nuestro corazón para darnos cuenta de si lo que estamos haciendo es lo que Dios quiere de nosotros, si seguimos el camino que nos va indicando, si hay cosas que hemos de rectificar, intenciones y sentimientos que hemos de limpiar.
++ Hemos de estar vigilantes para que nada ni nadie nos apague la lámpara. Protegerla para que ninguna persona, ningún mal ejemplo, ningún acontecimiento de nuestra vida, la haga temblar ni disminuir su brillo y su vitalidad.
++Nada ni nadie debe apartarnos del amor y de la presencia de Dios en nosotros.
++Si cuidamos así nuestra lámpara podemos y debemos iluminar la vida de los demás con el amor, la generosidad, el servicio desinteresado, la paz y la fraternidad… que son reflejo del Amor y la presencia de Dios en nosotros.
3.- Hemos de estar vigilantes porque el Señor viene a nuestro encuentro en el momento más inesperado y nuestra lámpara debe estar encendida.
Cada uno hemos de asumir nuestra responsabilidad porque somos nosotros quienes hemos de procurar mantener la lámpara encendida de modo que estemos siempre preparados para entrar en el Banquete cuando nos llame el Señor. No son los demás quienes nos la han de mantener haciendo lo que nosotros debemos.
Sería muy triste que llegáramos tarde, llamemos para poder entrar al Banquete que el Señor nos tiene preparado, y escuchemos que nos dice: “No sé quienes sois. No os conozco”
4.- Pidamos ahora en la Eucaristía que el Señor nos ayude a mantener siempre encendida la Lámpara de nuestra fe, la protejamos de todo y de todos los que la puedan debilitar o apagar y estemos siempre preparados para cuando nos llame el Señor.