NAVIDAD CICLO B
25 de Diciembre de 2023
REFLEXIÓN
1.- La festividad de Navidad nos invita a poner los ojos en un niño recién nacido para poder descubrir en Él, como los pastores, el anuncio de una Enorme Buena Noticia que es fuente de alegría y de esperanza: DIOS SE HA HECHO HOMBRE Y ESTÁ ENTRE NOSOTROS.
++Para nuestra sorpresa descubrimos la pobreza y la fragilidad de Dios. Quiso despojarse de su condición divina y hacerse uno como nosotros, pobre y frágil. Muchos no lo entendieron.
“Vino a su casa, y los suyos no le recibieron”. No había para ellos sitio en la posada y tuvieron que refugiarse en un corral de animales fuera de la ciudad y el Niño recién nacido ser recostado en el calor de la paja del pesebre allí amontonada. Nació como un excluido.
Se presenta a nosotros con la fragilidad de un recién nacido que necesita de todo y de todos, incapaz de hacer nada por sí mismo. Un Dios que se deja coger al brazo, que acepta mimos y caricias, que nos lo podemos llevar a casa y abrazarlo y arrullarlo junto a nuestro corazón.
++Descubrimos en Él la ternura de Dios.
No es un Dios grande y fuerte, juez y dominador de todo de todos. Es un niño que sonríe y que contagia su sonrisa.
Que saca lo mejor de nosotros: nuestras más limpias emociones y sentimientos, nuestros mejores deseos, e intenciones. Que nos reúne en torno a Él como los miembros de una misma familia que se admiran y se alegran ante el recién nacido.
Es un Dios que reparte besos, caricias, abrazos, que llora con los que lloran y ríe con los que ríen. Es un Dios cercano que se deja amar.
++Descubrimos al Dios de la esperanza.
Que crece y madura como cualquiera de nosotros. Que juega con los niños, que camina junto a los que trabajan, sufren y lloran, junto a los que ríen y disfrutan de las cosas buenas de la vida: de una boda, de estar con los amigos, con la familia. Que toma sus decisiones, explica y propone sus proyectos y pide ayuda para hacerlos realidad.
Un Dios que nos pide que crezcamos como hijos suyos. Que tengamos su mismo corazón y que amemos a todos como Él nos ama. Quiere que regalemos su Amor como Él nos regala el suyo. Que seamos capaces de respetarnos y aceptarnos tal como somos; capaces de dialogar, de escucharnos, de perdonar; que juntos hagamos que el mundo sea como Él lo soñó cuando lo creó: un mundo de paz, de justicia, de amor, de libertad, de solidaridad.
2.- Durante todos estos días, tanto en el Belén de casa como aquí en la parroquia, pongamos nuestros ojos en Él contemplando en silencio su imagen y no dejemos de pensar en todo lo que nos quiere transmitir, sin olvidar a tantos excluidos de nuestra sociedad, como Él lo fue, que necesitan ser acogidos y amados.
No dejemos nunca de ser niños. No perdamos nunca la alegría. Y no olvidemos nunca que sólo seremos como Él si le dejamos nacer en nuestro corazón. Así hoy y siempre será para nosotros NAVIDAD.