DOMINGO III DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO B
Domingo 17 de Diciembre de 2023
REFLEXIÓN
1.- Los profetas, además de denunciar los pecados del Pueblo de Israel, recordaban que Dios había prometido un Salvador..
Era un anuncio que animaba a no perder la esperanza porque el Salvador, con la Luz y la fuerza del Espíritu, curaría los corazones desgarrados, traería la libertad a los presos, perdonaría a los esclavos del pecado, y a todos daría la posibilidad de tener una Vida Nueva.
2.- Juan el Bautista fue el último de los profetas porque su misión era anunciar que el Mesías prometido ya estaba en el mundo , que era la Luz y la Salvación para todos los hombres.
Hacía una llamada a preparar el camino para acogerle, a purificar el corazón con el arrepentimiento de los pecados y a recibir el Bautismo con agua como signo de limpieza.
Ese anuncio y esa llamada lo hacía con humildad, afirmando, cuando le preguntaban, que él no era el Mesías, que vendría alguien más fuerte que él, que existía antes que él, a quien no era digno de desatarle la correa de las sandalias, que no bautizaría con agua sino con Espíritu Santo y Fuego.
Decía que él no era la Luz, sino solamente testigo de la Luz, era quien anunciaba que la Luz ya está en el mundo y hay que estar preparados para recibirle y acogerle.
3.- Nosotros, durante todo el tiempo del Adviento, hemos escuchado la Palabra de Dios que nos urge a preparar el camino, allanar los senderos, limpiar el corazón con el arrepentimiento de nuestros pecados, la confesión, la oración para que el Salvador llegue a nuestras vidas y transforme toda nuestra existencia.
Como Juan el Bautista también tenemos la misión de ser testigos de la Luz con humildad, sabiendo que no somos salvadores de nadie, sino testigos de que somos salvados y eso es lo que transmitimos con alegría para que todos puedan abrir las puertas a la llegada del Señor.
4.-- En la segunda lectura que hemos escuchado S.Pablo nos pide que vivamos con alegría manteniéndonos unidos en la oración y en la acción de gracias para que no se apague en nosotros la Luz que hemos recibido, que vayamos al encuentro del Señor siguiendo el camino que nos indica la Luz y dando ejemplo con nuestra vida de cómo vivir la Navidad con la alegría de que Dios viene a estar con nosotros para quedarse, y que esa es la verdadera alegría que nadie nos podrá arrebatar.
5.- Quizá hoy es un buen momento para preguntarnos cómo hemos vivido este tiempo de Adviento, si hemos procurado no dejarnos arrastrar por el ambiente que nos empuja a tener una alegría vacía de Dios o hemos preparado el camino al Señor.
Aún estamos a tiempo para pararnos, reflexionar, despegarnos de lo material y dejar al Señor el lugar más importante de nuestro corazón, nuestra familia, nuestra casa para celebrar la Navidad como uno de los acontecimientos más importantes de nuestra fe y de nuestra salvación.