FESTIVIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS
JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ
1 Enero de 2024
REFLEXIÓN
1.- Desde hace mucho tiempo la Iglesia propuso el primer día del año como Jornada Mundial de Oración por la Paz.
Contemplando la realidad de nuestro mundo tan lleno de conflictos por todas partes, con tanta destrucción, muerte, sufrimiento, urge que nos preguntemos cómo hemos llegado a estas situaciones tan dolorosas e incomprensibles.
Nadie quiere dar el brazo a torcer, ni construir puentes que hagan posible el diálogo y el entendimiento, proponiendo caminos de ayuda humanitaria a los más débiles, a los más indefensos, que son los que más sufren sin tener culpa ni responsabilidad.
El orgullo, las ambiciones, y los deseos de venganza de quienes se sienten maltratados, heridos, humillados, indefensos y desprotegidos, nos envuelven a todos en una espiral de violencia difícil de detener.
Es una exagerada presencia del pecado y del mal en el corazón de los hombres y de la sociedad.
2.- La Paz es un don de Dios que sana los corazones heridos por el pecado y quiere hacer de nosotros hombres nuevos reconstruyendo la imagen Suya con la que fuimos creados y que constantemente rompemos. Pero también es una tarea en la que todos estamos implicados porque depende de cada uno no dejarse arrastrar por el mal y acoger el don de Dios.
No es posible la Paz si no empezamos por estar en paz con nosotros mismos, reconociendo lo que hacemos mal, dominando nuestras inclinaciones equivocadas, y poniendo en valor todas las cosas buenas que hacen posible una convivencia pacífica y pacificadora.
Y haciendo lo posible por estar en Paz con los demás, pidiendo perdón por el daño que hacemos a los familiares, a las amistades, a las personas con las que convivimos o con las que nos encontramos a diario, buscando siempre lo que es bueno para todos, perdonando a quien nos ha ofendido, potenciando lo bueno que hay en cada uno, y construyendo nuestra convivencia sobre los cimientos de los valores que son comunes a todos.
3.- También este primer día del año la Iglesia celebra la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
Ella, por encargo de Jesús, es nuestra Madre. La que nos protege, nos cuida, nos escucha, nos consuela cuando estamos tristes, nos apoya en nuestros sufrimientos y nos enseña, como hizo Ella, a guardar y meditar en nuestro corazón todas las enseñanzas de Jesús para que, poniéndolas en práctica, encontremos paz en nuestro corazón porque el Señor siempre nos escucha, nos perdona y nos ayuda, y tengamos la Luz y la Fortaleza que necesitamos para ser constructores de Paz haciendo presente con nuestra manera de pensar y de actuar la Salvación y el Amor de Dios.
Pidamos al Señor que nos bendiga como pidió a los sacerdotes que bendijeron al Pueblo de Israel:
“Que el Señor nos bendiga y nos proteja, ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda su favor. Que el Señor nos muestre su rostro y nos conceda la Paz”.