DOMINGO II DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO B
Domingo 10 de Diciembre de 2023
REFLEXIÓN
1.- Si el domingo pasado la Palabra de Dios, ante el interrogante de ¿Cuándo vendrá el Señor?, nos hacía una advertencia: Velad, porque no sabéis cuándo vendrá. Este domingo se hace presente Juan el Bautista pidiendo a gritos: PREPARAD EL CAMINO AL SEÑOR.
En el desierto en que hemos convertido el mundo a causa de nuestros pecados, es necesario para preparar el camino al Señor
+Eliminar las piedras duras del orgullo, las ambiciones, las envidias que enfrentan y distancian, el egoísmo, las injusticias, el odio y los deseos de venganza…
Las guerras que enfrentan y que sólo provocan destrucción, muerte, sufrimiento. Eliminar todo el desamor que hemos ido sembrando por todos los rincones del mundo.
+Es necesario romper todos los muros de las calumnias, las murmuraciones, los juicios sin fundamento que culpabilizan y acusan a otros, que separan y distancian, y construir puentes de encuentro, de diálogo, de perdón, de misericordia, de justicia, de humildad, de amor.
+Enderezar los caminos torcidos construidos con malas intenciones, mentiras y traiciones, y construir caminos nuevos que conducen a la paz sobre el cimiento de la verdad, con intenciones rectas, con la finalidad de hacer el bien y hacer todo lo que es bueno para los demás.
2.- Muchas veces parece que el Señor retrasa el cumplimiento de la promesa de su venida y le gritamos: ¿Cuándo vendrás? Pero Él no retrasa su venida porque ya ha cumplido su promesa, la retrasamos nosotros, y vendrá cuando los caminos estén preparados, cuando estemos dispuestos a acogerlo, a dejarle entrar en nuestra vida, a aceptar su Salvación, de modo que transforme nuestro corazón y toda nuestra existencia.
Como hemos escuchado en la segunda lectura, “Dios tiene con nosotros una paciencia infinita. No se cansa nunca de esperar.”
Por eso el Adviento debe ser un tiempo de conversión, para preparar el camino, mirar el fondo de nuestro corazón y que cada uno nos preguntemos: ¿Qué obstáculos he de hacer desaparecer de mi vida? ¿Qué tengo que enderezar? ¿Qué actitudes tengo que cambiar?
3.- Después de revisar nuestra vida, hagamos el propósito de comenzar ese camino de conversión, de cambiar, haciendo el esfuerzo de preparar el camino para que el Señor venga a nosotros.
No nos equivoquemos pensando que son los demás quienes han de quitar los obstáculos, ni que son los otros quienes han de construir los puentes de diálogo y encuentro para hacer las paces con quienes estamos separados o enfrentados. La tarea es nuestra y es nuestro el camino de cambio y de conversión que hemos de recorrer.
Durante esta semana incorporemos a nuestra oración una súplica constante:¡Ten paciencia con nosotros, Señor. Ten misericordia de nosotros y danos tu salvación.!