SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR
Sábado 6 de Enero de 2024
REFLEXIÓN
1.- El relato sobre los Reyes Magos que acabamos de escuchar y con el terminamos las celebraciones del Nacimiento de Jesús, nos hace caer en la cuenta de que la Buena Noticia del nacimiento del Salvador que fue anunciada a los pastores, se extendió rápidamente de modo que personas de paises muy lejanos llegaron a Jerusalén deseando conocer al Nuevo Rey de los Judíos.
Aquellos Sabios que buscaban la verdad que diera sentido a sus vidas, siguieron el rumbo que les indicaba la estrella que apareció en su camino, no renunciaron al cansancio, al camino largo, al esfuerzo de superar toda clase de dificultades con tal de encontrar al Rey que había nacido, adorarlo y ofrecerle lo mejor de sí mismos expresado en los dones del Oro, el Incienso y la Mirra.
2.- Para unos la llegada del Mesías era motivo de alegría y esperanza porque abría la posibilidad de construir un mundo nuevo, liberado de la esclavitud a la que estaban sometidos. Para otros era la preocupación y el miedo de perder el poder, la riqueza de los impuestos y los esclavos a su servicio.
3.- A pesar del tiempo transcurrido hoy sigue ocurriendo lo mismo.
Ante unos que quieren mantener su poder a cualquier precio y se oponen a cualquier cambio, otros viven con el deseo de construir un mundo nuevo, un mundo diferente en el que muchos puedan recuperar la dignidad perdida, todos tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos y todos podamos vivir con alegría, esperanza y con paz.
4.- Nosotros formamos parte de este mundo que busca la Verdad que dé Luz y sentido a esta vida envuelta en demasiada oscuridad, que necesita recuperar la alegría y la esperanza de que todo puede cambiar, de que todos seamos mejores.
Jesús es la única Estrella que nos indica el camino porque Él mismo es la Verdad que buscamos. Pero también hay otras estrellas, personas sabias y buenas que nos acompañan y nos guían por ese camino de búsqueda de la Verdad que dé sentido a toda nuestra vida, que nos animan y nos acompañan en los momentos de dificultad para que no nos perdamos ni nos equivoquemos al recorrer el camino que nos lleva a Jesús.
Como los Magos, reconozcamos con humildad que somos pequeños y frágiles ante la grandeza de nuestro Dios, ofrezcámosle lo mejor de nosotros mismos, pagamos en sus manos nuestras vidas, y no perdamos la esperanza de que todo puede ir mejor si somos constantes en el seguimiento de Jesús porque para Dios nada hay imposible.