DOMINGO II DE CUARESMA CICLO B
Domingo 25 de Febrero de 2024
REFLEXIÓN
1.- En la mentalidad judía la cumbre de una montaña era el lugar adecuado para rezar y para encontrarse con Dios. porque es un lugar de silencio y soledad y cuanto más alta es la cumbre más cerca se está del cielo.
No es fácil llegar a la cumbre de una montaña alta. Es necesario hacer un esfuerzo constante a pesar del cansancio, superar los obstáculos imprevistos que pueden aparecer: Rocas, caminos pedregosos, cardos, zarzas, espinos… Y allí, en la cima de una montaña alta es donde Jesús llevó a sus discípulos más queridos, se transfiguró y manifestó toda su gloria, y escucharon la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado. escuchadle.”
2.- Si el domingo pasado el Evangelio nos proponía la imagen del desierto como símbolo de la Cuaresma, hoy nos propone el símbolo de la montaña.
La Cuaresma es un tiempo de caminar y subir hacia la cumbre del encuentro con Dios para que Él nos envuelva en la Nube de su Gloria, nos transfigure y nos haga más parecidos a Jesús.
+Hemos de ir recorriendo el camino de la Cuaresma subiendo hacia la cumbre del encuentro con Dios, ligeros de equipaje (es tiempo de austeridad) para poder caminar con más facilidad.
+Dispuestos a encontrarnos con las piedras de nuestras debilidades, los cardos y las espinas de nuestras tentaciones y de nuestros pecados, el cansancio y la tentación de no seguir caminando…
+Hemos de tener la ayuda de alguien que nos acompañe y nos guíe, un sherpa le llaman los alpinistas, como hacen los que escalan altas montañas,(un confesor, un director espiritual…) para que nos indique el camino adecuado cuando nos desorientamos, nos coja de la mano y nos levante cuando caemos y nos cansamos, que nos anime a seguir caminando cuando nos parece que ya no podemos más…
+Y tener la actitud de escuchar porque eso es lo que también nos pide a nosotros el Padre: ESCUCHAD A MI HIJO AMADO
3. A medida que vayamos avanzando en este tiempo de Cuaresma escuchando al Señor que nos habla al corazón y llenándonos de Él, podemos tener la misma tentación que los discípulos: “Señor, qué bien sé está aquí…” Pero Jesús les dijo, y también nos dice a nosotros: hemos de bajar, volver a la vida cotidiana, y ahí, en la realidad de nuestro entorno, con frecuencia difícil, anunciar el Evangelio, hablar a todo el que nos quiera escuchar, que Dios nos ama, que también somos sus hijos amados y predilectos, que nos quiere felices y comprometidos en hacer que nuestro mundo sea mejor.
4.- Pidamos al Señor que aprovechemos este tiempo de Cuaresma para buscar momentos para estar con Él aunque tengamos muchas dificultades, escucharle, grabar en nuestro corazón sus Palabras, dejar que nos envuelva en la Nube de su Amor para que nuestra vida se vaya transfigurando y manifestemos su amor y su gloria en todas nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras acciones