DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 4 de Febrero de 2024
REFLEXIÓN
1.- S. Pablo estaba apasionadamente enamorado de Jesús y no podía resistir el impulso de hablar de Él. No lo hacía por soberbia, ni por presumir, ni por llamar la atención, ni por recibir una paga. Lo hacía porque no podía resistir la necesidad de que fueran muchos los que conocieran a Jesús, le amaran y le siguieran.
2.- Jesús pasó toda su vida haciendo el bien. Cada gesto, cada palabra, cada obra suya, era un signo visible del Amor del Padre que quiere salvar a todos los hombres.
Le dio la mano a la suegra de Pedro y la levantó. Poner en pie al enfermo, al paralítico, al herido en el cuerpo y en el alma, al cargado con el peso de sus pecados, de sus problemas, … son gestos con los que Jesús quiere que entiendan que la salvación que Él viene a traer es devolver a todos la dignidad de Hijos de Dios.
Al atardecer, una multitud se agolpaba en la puerta de la casa. Jesús siguió haciendo el bien, sin cansarse, curando toda dolencia y toda enfermedad.
3.- En el silencio y la soledad de la noche salió a rezar. La oración, el encuentro amoroso con el Padre, era su fuente de energía para seguir cumpliendo su misión. Por eso, cuando los discípulos van a buscarlo diciéndole que todo el mundo le busca, rechaza todo protagonismo y decide seguir predicando, seguir haciendo el bien, haciendo presente el Amor del Padre en otros pueblos, en otras aldeas, en todos los lugares, a todos los hombres, porque esa es su misión.
4.- ¡Qué distintos somos nosotros! Repetimos constantemente que también nuestra misión es Evangelizar, hacer presente el Amor del Padre, y sin embargo, ¡Cuántas veces hablamos de nosotros mismos en vez de hablar de Jesús!; ¡cuántas veces queremos ser nosotros los protagonistas y deseamos que toda la gente nos busque y se fijen en nosotros en vez de que busquen y se fijen en Jesús!; ¡Cuántas veces no sentimos la urgencia de hablar de Jesús como S.Pablo y nos da vergüenza tener la forma de pensar y de comportarnos como cristianos y estamos pendientes de lo que dirán o pensarán de nosotros
Como decía Job, la vida pasa como un soplo y es necesario que no la desperdiciemos.
Tendríamos que ser como Pablo. Estaba dispuesto a todo y se hizo débil con los débiles, todo para todos, para poder ganar, fuera como fuera, a algunos.
Lo hacía de balde y su paga era la alegría de conocer el Evangelio, extenderlo por todas partes . Y poder decir: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio; si no hago todo el bien que puedo; si no aprovecho cualquier ocasión para hablar de Jesús!.
Que el Señor nos ayude a amarlo apasionadamente para parecernos cada vez más a Él, comportarnos como Él y transmitir a los demás la alegría de ser cristianos.