DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 11 de Febrero de 2024
REFLEXIÓN
1.- Como hemos escuchado en la primera lectura, en el Pueblo de Israel la lepra, además de ser una enfermedad incurable y contagiosa, era también considerada consecuencia del pecado. Por eso el leproso era tenido como impuro, debía ser excluido y vivir fuera de la sociedad, nadie se le podía acercar, tenía que llevar la ropa sucia, la barba y el pelo largo y desgreñado, gritando IMPURO!!!!
Por ese motivo era tan difícil aceptar que Jesús se acercara a los leprosos y se dejara tocar por ellos. Eran normas completamente inhumanas que Jesús se las saltaba constantemente.
2.- El leproso del Evangelio no tiene miedo de saltarse las normas, y acercarse a Jesús suplicándole: "Si quieres, puedes limpiarme.”
+Tiene una actitud humilde y confiada. Reconoce que su enfermedad le hace un excluido y un hombre sin dignidad. Pero confía en el amor y la misericordia de Jesús.
+Jesús quiere y puede curarle. Lo levanta, lo sana, le devuelve su dignidad, le ofrece la posibilidad de ser un hombre nuevo y comenzar una vida nueva incorporado e integrado en la sociedad.
+Jesús no quiere protagonismos, le mandó que fuera al Templo a dar gracias a Dios y presentar su ofrenda, y que no lo contara a nadie. Sin embargo publicó a grandes voces que estaba curado y quien lo había curado.
3.- Nosotros somos de algún modo leprosos e impuros humana y espiritualmente.
+Hemos de acercarnos a Jesús con humildad. Reconocer que nuestro corazón está enfermo y llagado por el egoísmo, el orgullo, las ambiciones, la avaricia, la agresividad, la violencia, la mentira... con el peligro de contagiar a los demás
+Tener la confianza absoluta de que sólo Él nos puede curar y cambiar nuestro corazón. Presentarnos ante Él suplicando: "Si quieres puedes limpiarme", seguros de que quiere y puede hacerlo. Dejar que nos toque el corazón, que nos levante, que haga de nosotros hombres nuevos dispuestos a llevar una vida nueva.
+Tener un corazón agradecido. Proclamar y anunciar con alegría todo lo que recibimos del Señor y todo lo bueno que hace en nosotros.
4.- Hoy celebramos también la Jornada Contra el Hambre, promovida por Manos Unidas.
No podemos olvidar a tantos excluidos en el mundo y en nuestra sociedad que no pueden tener una vida digna, quizá porque nosotros somos muy egoístas.
Hemos de preguntarnos si nos conmovemos como Jesús ante tanto sufrimiento que tenemos cerca y que vemos constantemente, o tenemos un corazón duro. Si nos atrevemos a estar al lado de los que sufren, a compartir lo que tenemos y que muchas veces nos sobra, a ayudarles a que tengan opciones para vivir con dignidad.
5.- Pidamos hoy en la Eucaristía la humildad para suplicar que nos cure, nos levante y poder esforzarnos para cambiar de vida. Que nos dé un corazón agradecido y la alegría de contar todo lo que hace por nosotros. Y a ser generosos y solidarios con aquellos que necesitan mucho de lo que nosotros acumulamos sin necesidad.