DOMINGO I DE CUARESMA CICLO B
Domingo 18 de Febrero de 2024
REFLEXIÓN
1.- Empujados por el Espíritu, como le ocurrió a Jesús, las lecturas de hoy nos invitan a hacer de la Cuaresma un tiempo de desierto.
El desierto es un lugar sin caminos; un lugar de silencio y soledad en el que sólo podemos encontrarnos con nosotros mismos y con Dios. Sólo podemos escuchar nuestra propia voz y la Suya.
Es un lugar inhóspito, sin ninguna comodidad, en el que hemos de aprender a vivir con austeridad, dejando a un lado la mochila de nuestra vida cargada de demasiadas cosas que no nos dejan caminar.
Como no hay caminos, cada cual ha decidir hacia dónde quiere caminar sin dejar de mirar el horizonte para no perderse. Y caminar sin parar porque no avanzar es la muerte..
2.- S. Marcos no detalla cuáles fueron las tentaciones de Jesús, pero sí afirma que fue tentado por Satanás con propuestas que le alejaban de cumplir la misión que el Padre le había encomendado eligiendo el camino más fácil y de menos sufrimiento. Esas tentaciones son las mismas que sufrimos nosotros y Él nos enseñó a enfrentarnos a ellas y rechazarlas.
Podemos preguntarnos cuáles son nuestras tentaciones. Cuáles son las cosas que nos alejan de Dios y nos llevan por caminos que nos impiden vivir como cristianos. Descubrir algunas de ellas, y EXPRESARLAS en una sola palabra: TENEMOS HAMBRE
+HAMBRE de bienes materiales, que nos empuja a gastar y acumular sin necesidad, hambre de cargos, de fama, de protagonismo…Hambre de afectos buscándolos donde no debemos.
+HAMBRE DE PODER de mandar sobre los demás, de estar por encima de todos, de tener autoridad para que nos teman, nos obedezcan, de salirnos siempre con la nuestra aunque hagamos daño a los demás con mentiras, traiciones, injusticias…
+HAMBRE DE SER DIOSES, de manipular a Dios, tenerlo a nuestro servicio pensando que podemos comprar su voluntad con promesas que nunca cumplimos convencidos de que le podemos engañar con tal de guardar las apariencias… Dejándolo a un lado para que no nos moleste sin que nos remuerda la conciencia.
3.- Jesús venció todas las tentaciones con la fortaleza del Espíritu y su fidelidad al Padre, dispuesto a cumplir SU VOLUNTAD aunque eso supusiera ser incomprendido, traicionado, insultado, despreciado, ser condenado a la cruz…
Después de que Juan fuera arrestado comenzó a predicar proclamando: CONVERTÍOS, CREED EN EL EVANGELIO.
Es la misma llamada que nos hace hoy al comienzo de la Cuaresma. Escuchemos su voz, hagamos caso a su llamada, hagamos el propósito de cambiar de vida con la oración, el esfuerzo, los sacrificios y la fortaleza que recibimos del Espíritu, para vencer las tentaciones, poniendo empeño en avanzar en el camino de santificación que Él quiere que sigamos.
Sólo así la Cuaresma será un tiempo de gracia y de bendición. No la desaprovechemos echando en saco roto la Gracia de Dios, dejando que se pierda.