DOMINGO DE RAMOS CICLO B
Domingo 24 de Marzo de 2024
REFLEXIÓN
1.-Con la celebración de hoy comenzamos la Semana Santa. Una semana durante la que iremos recordando y reviviendo los acontecimientos más importantes de la Vida de Jesús, que constituyen el núcleo fundamental de nuestra fe.
Todo lo que ocurrió durante esos días pone ante nuestros ojos el Amor sin límites de Dios, el comportamiento contradictorio de los hombres hasta extremos impensables y la facilidad con que las personas nos dejamos manipular en nuestra forma de pensar y de actuar.
2.- Hoy recordamos de forma especial cómo Jesús llega a Jerusalén para la fiesta de la Pascua y es aclamado como Rey de Israel, como el que viene en el nombre el Señor. Es acogido por la gente con cantos, con alabanzas, portando ramos, extendiendo sus mantos, con la solemnidad y las honras de un Rey. Aunque Jesús se presenta como un Rey humilde, pobre, sin ejército, sin cortesanos, subido en un pollino, sin ninguna ostentación.
También recordamos que esos mismos, que entusiasmados lo reciben como el Rey de Israel y el que llega en el nombre del Señor, días después pedirán a gritos su muerte, manipulados por los Sumos Sacerdotes y las autoridades judías, reclamando la libertad del delincuente Barrabás como si hubieran enloquecido.
Hasta el mismo Pilatos pregunta: ¿Pero qué mal ha hecho? Sin embargo, cediendo él también a la presión y la manipulación, se lava las manos y lo deja para que lo crucifiquen.
Y también recordamos como sus amigos, sus íntimos amigos, los que juraban estar dispuestos a morir con Él para defenderle, le traicionan, tienen miedo, le abandonan, le dejan solo, se esconden.
Entre un extremo y otro, Jesús sólo tendrá gestos de infinito Amor, de generosidad, de humildad y de profundo silencio.
3.- Pensemos que muchas veces nosotros actuamos de la misma manera. En ocasiones estamos entusiasmados de lo que vivimos, lo que hacemos o de lo que queremos hacer como cristianos, y a la vez somos capaces de avergonzarnos de ser amigos de Jesús y nos comportamos como si no lo conociéramos, porque tenemos miedo, o porque estamos preocupados de lo que pensarán de nosotros.
4.- Aunque la Semana Santa nos ofrece unos días de vacaciones y de descanso que necesitamos para dedicar más tiempo a la familia y recuperar fuerzas y tranquilidad por el estrés y el cansancio de nuestro trabajo no podemos olvidar que también necesitamos recuperarnos espiritualmente, procurando participar en las celebraciones de estos días, dedicar más tiempo al Señor, fortalecer nuestra fe, recuperar que sea Él quien ocupe el centro de nuestras vidas. De esa manera esta semana será de verdad una Semana Santa.