DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO B
Domingo 10 de Marzo de 2024
REFLEXIÓN
1.- Los regalos hechos para quedar bien son hipocresía. Los regalos hechos con el corazón son expresión de amor. Los verdaderos regalos se hacen sin pedir nada a cambio.
Digo esto porque es así como comienza el pasaje del Evangelio de hoy: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su propio Hijo para que todo el que cree en Él no perezca sino que tenga Vida Eterna”.
2.-Esto nos debe hacer pensar en nuestra relación con Dios porque siempre no es como debería ser, no es una relación de amor correspondido.
Nos preocupamos muchas veces en hacer méritos, ganar puntos, para agradar a Dios con las cosas que hacemos… como si de esa manera aumentaran nuestros derechos para que nos conceda lo que pedimos, para que todo nos salga bien.
Ese planteamiento es equivocado porque el amor y la bondad de Dios son infinitos, son tan grandes que nuestras obras nunca alcanzarán a merecerlo.
Todo cuanto recibimos de Dios es un regalo, hecho con amor y por amor, sin pedir nada a cambio. Todo es gratis.
3.-Correspondemos al Amor de Dios de forma equivocada:
** A veces de una forma egoísta: Dios no me escucha, no me hace caso.
** A veces enfadados: ¿Qué he hecho de malo para que me pase esto? ¿Por qué Dios me castiga? Y nos olvidamos que somos nosotros quienes nos hacemos daño unos a otros, o que somos imperfectos y nuestra naturaleza se va estropeando.
** Somos nosotros quienes muchas veces nos olvidamos de Dios y sólo acudimos a Él cuando estamos al límite, y lo que Dios hace es estar siempre a nuestro lado para acompañarnos, apoyarnos, consolarnos, para darnos fuerzas.
** Otras veces decimos: ¡Ya era hora de que algo me salga bien! ¡Ya me lo merecía!
Pocas veces reconocemos que el Amor de Dios desborda nuestros deseos y necesidades. Pocas veces queremos corresponderle simplemente amándole. ¿Cuántas veces le damos gracias de todo corazón? ¿Cuántas veces nos acordamos de que el Amor de Dios es gratis?
4.- No caigamos en la tentación de permanecer alejados de Dios, envueltos en la oscuridad y la tristeza, como dice Jesús, porque vivimos desorientados, o encerrados en nosotros mismos, incapaces de reconocer lo que hacemos mal y no queremos acercarnos a la Luz.
Cuando nos sabemos y nos sentimos muy amados por alguien: mi familia, mi pareja, mis amigos… tenemos ganas de estar con ellos y nos sentimos tan dichosos que vivimos con una sonrisa permanente.
Por esa misma razón, al sabernos y sentirnos amados por Dios con un Amor Infinito, deberíamos vivir continuamente contentos, felices, llenos de alegría, con un deseo grande de estar con Él. Ese es el motivo por el que tantas veces hemos oído decir que el cristiano debería estar siempre alegre y que un cristiano triste es un triste cristiano, un cristiano que no contagia nada. Pidamos al Señor que aprendamos a amarle de todo corazón, a vivir con alegría, a regalar gratis la mejor de nuestras sonrisas y gratis todas las buenas obras que podamos hacer.