DOMINGO V DE PASCUA CICLO B
Domingo 28 de Abril de 2024
REFLEXIÓN
1.- A Jesús le gustaba enseñar a la gente utilizando imágenes de la vida cotidiana para que le entendieran bien.
Hoy utiliza la imagen del viñador, la vid y los sarmientos.
++JESÚS SE PRESENTA COMO LA VID. El tronco recio de raíces profundas, lleno de savia, de vida, del que brotan y al que están unidos los sarmientos.
++LOS SARMIENTOS SOMOS NOSOTROS.
*La Vid sin sarmientos no da fruto, por eso Jesús necesita de nosotros para que unidos a Él se haga presente la potencia y la fuerza de SU VIDA.
*Nosotros necesitamos de Jesus. Es Él quien nos hace nacer a la Vida de Dios y quien nos hace crecer.
*El que nos alimenta con la savia de su Palabra, la Oración y la Eucaristía. Y de la misma manera que el sarmiento no puede dar fruto si no está unido a la Vid, así nosotros tampoco podemos dar buenos frutos si no estamos unidos a Él.
*Los sarmientos son muchos, variados y diferentes en tamaño, color… de la misma manera en la Viña del Señor hay muchos sarmientos diferentes. Todos esos sarmientos, si están vivos y permanecen unidos a la Vid, dan frutos abundantes y todos son necesarios para que la Vida de Dios se extienda por todas partes.
2.- Así como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la vid, así tampoco nosotros si no permanecemos unidos al Señor, porque sin Él no podemos hacer nada.
++Sin estar unidos a Él la Vida de Dios en nosotros se va debilitando, secando, muriendo…y termina desapareciendo. Por eso el Viñador, que es el Padre, nos va podando para que demos más fruto.
*Esa poda puede venir a través de nosotros mismos, cuando revisamos nuestra vida y nos damos cuenta de todo lo que hacemos mal, lo que que nos hace daño a nosotros y a los demás…y hacemos el propósito y el esfuerzo de cambiar, de corregirnos, de mejorar.
*Puede venir de los demás, de todas esas personas que nos conocen y nos quieren y por eso nos corrigen, nos hacen caer en la cuenta de todo lo feo que hay en nosotros, de nuestro mal ejemplo, del daño que queriendo o sin querer hacemos a los demás. Y nos aconsejan, nos animan, nos acompañan para que nos esforcemos en cambiar a pesar de que muchas veces nos sentimos cansados.
Esas correcciones siempre nos duelen, en algunas ocasiones quizá mucho, porque son golpes secos y duros, pero necesarios para que podamos crecer y avanzar.
*Pueden venir también de situaciones, buenas o malas, que nos hacen reflexionar y de las que podemos aprender a ser agradecidos, más generosos, más humildes, más pacientes, más serviciales…
3.- Pongámonos en presencia del Señor para que con su Luz podamos darnos cuenta de cuántas cosas hay en nosotros que necesitan ser podadas. Y pidámosle que siempre estemos unidos a Él, que busquemos tiempo para la oración y para celebrar la Eucaristía porque sin Él no podemos hacer nada.