SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Domingo 26 de Mayo de 2024
REFLEXIÓN
1.- Si alguien nos preguntara qué imagen tenemos de Dios, seguro que cada uno daríamos una respuesta distinta, porque depende de nuestra educación, de nuestra formación cristiana, de la manera como nos relacionamos con Él. Pero lo primero que nos viene a la mente es la imagen de Alguien grande, infinitamente sabio, inteligente, poderoso… ante el que nos sentimos muy pequeños.
Sin embargo, el Dios del que nos habla Jesús es distinto y se hizo presente cuando fue Bautizado por Juan: “Descendió sobre Él el Espíritu como una paloma y se oyó una voz desde los cielos: Tu eres mi Hijo amado, mi predilecto”.
Jesús habla continuamente del Padre:
+El Padre y Yo somos uno
+Hablo lo que he aprendido del Padre. Hago lo que el Padre me ha encargado..
+Jesús se presenta como el rostro visible del Padre..”Le dice a Felipe: El que me ha visto a mí ha visto al Padre…”
+ Y cuando los discípulos le piden que les enseñe a rezar les dice: “Rezad así: Padre nuestro que estás en el cielo…”
2.- El Dios de Jesús es un Padre Bueno que se preocupa de sus hijos, compasivo, misericordioso, siempre dispuesto al perdón, a acoger al que se ha perdido y vuelve a casa… Que está al lado del que sufre, del que llora, del que está solo…
Que se hace presente en Jesús, su Hijo Amado, que habla nuestro lenguaje para que entendamos su mensaje, que sufre como nosotros, pasa hambre y necesidad como nosotros, que es incomprendido, calumniado, traicionado… y sin embargo siempre perdona, escucha, ayuda…Al que podemos acudir siempre: “Venid a Mí los que estáis cansados y agobio¡iados, que yo os aliviaré…”
3.-Que nos envió el Espíritu Santo para que también nosotros seamos sus Hijos Amados, podamos dirigirnos al Padre con la confianza de hijos, seamos todos hermanos y vivamos unidos porque somos miembros de la Gran Familia de Dios..
Que nos envolvió con la plenitud de su Amor para estar unidos a Él como Él lo está con el Padre; para no dejarnos solos y estar a nuestro lado todos los días de nuestra vida hasta el final de los tiempos.
4.-Esa es nuestra fe. Ese es el Dios de Jesús, el Dios en quien nosotros creemos y que casi sin darnos cuenta lo proclamamos continuamente: Comenzamos nuestra oración en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, las terminamos dando gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, somos Bautizados, se nos perdonan los pecados, nos ponemos bajo su protección y somos bendecidos en el nombre del Padre, del Hijo Y del Espíritu Santo.
5.- Démosle gracias porque se nos ha dado a conocer como un Dios tan cercano y bondadoso; pidámosle que nos relacionemos con Él con la confianza de los hijos que confían sin límites en el Padre y vivamos unidos como miembros de la Gran Familia de Dios.