DOMINGO VII DE PASCUA –SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN
Domingo 12 de Mayo de 2024
REFLEXIÓN
1.- Terminado su paso por la tierra y culminada la misión recibida del Padre, Jesús Asciende al cielo para siempre a la vista de sus discípulos. Asombrados no dejaban de mirar al cielo.
Esta solemnidad nos recuerda que ir al Cielo y participar en plenitud de la gloria del Padre es el destino al que nos encaminamos todos los discípulos de Jesús. Es lo que da sentido a toda nuestra vida.
2.- Mientras estaban mirando al Cielo, dos hombres vestidos de blanco se les presentaron para decirles: ¿Qué hacéis ahí mirando al Cielo?
Esa pregunta les recuerda que Jesús, después de prometerles el Espíritu Santo, les encargó una misión: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio… El que crea y se Bautice se salvará…Vosotros seréis mis testigos en todos los lugares de la tierra…”
3.- Esa misión es un encargo no sólo a los Doce, sino a TODOS los discípulos.
++No podemos quedarnos mirando al cielo, sino que hemos de volver a nuestra vida cotidiana, tener los pies en el suelo y asumir como propio el encargo de anunciar el Evangelio: Gritando que Dios es Amor, que quiere que todos seamos felices, que su Amor está presente en el mundo.
++Quiere que nosotros hagamos presente su Amor trabajando para que se respete la dignidad de todas las personas porque todos somos iguales a los ojos de Dios y merecemos el mismo respeto; que nos empeñemos en hacer posible la justicia y la igualdad de oportunidades para todos; que desaparezca toda clase de violencia, favoreciendo el diálogo, el perdón y la paz.
++Que no dejemos de ser compasivos y misericordiosos, de repartir gestos de bondad y de ternura, de estar al lado del que pasa necesidad, del más débil, del que se siente sólo y más necesita ser amado.
Y así, con nuestras palabras y nuestras obras, estaremos haciendo presente el Amor de Dios, la Salvación que nos ofrece, y que sólo Él puede cambiar nuestro corazón y nuestra vida.
++Jesús nos promete que nos enviará el Espíritu Santo para que tengamos toda la fuerza que necesitamos para ser sus testigos y proclamar el Evangelio en todos los lugares de la tierra.
4.- Hoy celebramos además la fiesta de la Virgen de los Desamparados. Una fiesta que tiene su origen cuando, hace más de 700 años, el P. Jofre fue testigo de los malos tratos que estaba sufriendo en la calle un pobre loco, sin que nadie se preocupara de defenderlo. Y al llegar a la Catedral cambió su sermón de Cuaresma y propuso que la Ciudad se hiciera cargo de tantas personas que estaban en la calle sufriendo esos malos tratos.
Así se creó la cofradía bajo la protección de la Virgen de los Desamparados, y se construyó el primer psiquiátrico del mundo.
Nosotros somos herederos de ese compromiso de estar al servicio de los más pobres y desamparados. Un compromiso que no podemos ni debemos olvidar.
5.- Que María nos cuide y nos proteja porque también nosotros nos sentimos muchas veces pobres y desamparados, que nos ayude a no dejar de mirar al Cielo, y hacer lo que el Señor espera de nosotros para ser testigos de su Amor.