FIESTA DEL CORPUS CICLO B
Domingo 2 de Junio de 2024
REFLEXIÓN
1.- La Cena de la Pascua es para los judíos una solemne celebración para recordar y revivir su liberación de la esclavitud de Egipto. Jesús, como buen judío, envía a los discípulos a prepararla cuidadosamente, tal como había que hacer.
En el momento del brindis Jesús les sorprende con un gesto muy especial: Tomando el Pan y el Vino dice: “Comed, esto es mi Cuerpo. Bebed este vino es mi Sangre.” Con este gesto les hace saber que ha decidido quedarse siempre con nosotros hecho pan y vino.
2.- Así debería ser para nosotros cada celebración de la Eucaristía:
**Una gran fiesta, que nosotros hemos de preparar cuidadosamente tanto externa como internamente, porque recordamos y revivimos que Jesús, con su muerte y resurrección, nos ha liberado de la esclavitud del pecado, nos ha salvado de sus ataduras y nos ha hecho hijos de Dios.
**A la que hemos de venir con el corazón limpio, para escuchar atentamente la Palabra de Dios de modo que recordemos y acojamos en nuestro corazón los gestos y las palabras de Jesús que quiere identificarse con el pan partido y repartido para que lo recibamos como alimento y con el vino que nos recuerda su sangre derramada por amor por cada uno de nosotros.
++Venir con el deseo de encontrarnos con Jesús, alimentarnos de su pan para hacernos una misma cosa con Él, de modo que se fortalezca nuestra fe, se haga más grande nuestra capacidad de amar y nuestra vida se vaya transformando hasta el punto de que nuestras palabras y nuestras obras sean como las suyas y así hagamos presente en el mundo la grandeza del amor, la ternura y la misericordia de Dios para todos los hombres.
3.-Con bastante frecuencia eso no es así no es así.
++Venimos para cumplir con nuestra obligación, como si nos empujaran, con ganas de que no sea larga aunque hayamos llegado tarde, venimos como espectadores, participamos de forma rutinaria y no tenemos la predisposición ni la alegría de venir a encontrarnos con Jesús y a celebrar una fiesta.
++No nos damos cuenta de que es el Señor quien quiere estar íntimamente unido a nosotros para que nos transformemos en Él, y nos olvidamos que cuando recibimos su pan Él vive en nosotros. Cuando termina la celebración y nos vamos a casa , seguimos siendo igual: criticamos, juzgamos, tenemos mal genio, mentimos, envidiamos, no perdonamos…
++No nos damos cuenta que celebrar y participar de la Eucaristía nos compromete a aprovechar la presencia del Señor en nosotros para que con su ayuda nos esforcemos en parecemos cada vez más a Él ,a pensar y comportarnos como Él, a vivir unidos en el Amor como hermanos porque todos somos hijos de Dios, y preocuparnos de los que más necesitan ser amados, ser tratados con ternura y con misericordia.
4.- Agradezcamos a Jesús el enorme regalo de quedarse siempre con nosotros en la Eucaristía. Siempre lo encontraremos en el Sagrario esperándonos. No le dejemos solo y abandonado, olvidándonos de Él. Acudamos a Él cuando necesitamos su abrazo amoroso y reconfortante. Y recordemos constantemente su promesa: No os dejaré solos. Estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos.
Pensemos cómo queremos vivir y celebrar la Eucaristía de este domingo.