DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 16 de Junio de 2024
REFLEXIÓN
1.-Jesús nos habla hoy una vez más del Reino de Dios, un Reino de libertad, de justicia, de amor, de paz, utilizando dos parábolas diferentes.
++El Sembrador es el Señor, la semilla es la Palabra de Dios, el campo somos nosotros y es en nosotros donde tiene que crecer y comenzar a dar fruto.
*Nuestro corazón tiene que ser esa tierra buena que hemos de preparar para que esté en condiciones de acoger la semilla de la Palabra de Dios, meditarla y reflexionar para descubrir qué es lo que el Señor nos quiere decir.
*La hemos de cuidar con la oración constante y con los Sacramentos, protegiéndola de todo lo que la pueda dañar e impedir que crezca.
*Una semilla que crecerá poco a poco porque somos imperfectos, tenemos nuestras limitaciones, nuestras debilidades, nuestro tiempo y nuestro propio ritmo de crecimiento.
2.- Nosotros también somos sembradores, los sacerdotes, los religiosos, los misioneros, los catequistas, los padres de familia, los educadores cristianos, en nuestro trabajo, entre los amigos…, en los distintos ambientes en que nos movemos, hemos de ir sembrando poco a poco semillas de bondad, de servicio, de generosidad, de diálogo, de misericordia, de perdón, de paz..Semillas del Reino de Dios.
*Aunque nos parezca que es muy poco lo que podemos hacer para resolver los grandes problemas de nuestro mundo, no debemos olvidar que el Señor no habla de grandes proyectos, sino de pequeñas semillas, tan pequeñas como un grano de mostaza, que irán creciendo despacio hasta que se hagan un árbol grande en el que todos se puedan cobijar.
*Tampoco podemos desanimarnos porque nuestros esfuerzos, tanto a nivel personal como social, no dan de inmediato los frutos que deseamos porque tenemos prisa de verlos. El Reino de Dios dará fruto poco a poco y llegará un tiempo que sea tan grande como Jesús desea.
A nosotros nos toca sembrar y esperar, como el labrador, porque es Dios quien hace crecer aunque no sabemos cómo.
3.- Por eso, para trabajar en la construcción del Reino de Dios hemos de incorporar en nuestras vida varias virtudes importantes:
*La HUMILDAD, para saber valorar las pequeñas cosas que podemos hacer porque es en lo pequeño, lo humilde, lo pobre en lo que se apoya el Señor.
*La PACIENCIA porque todo crecerá al ritmo de Dios y no con la rapidez que nos gustaría.
*La ESPERANZA, porque a pesar de los fracasos, las equivocaciones, las decepciones.. que podamos tener, es Dios quien hace crecer y fructificar.
*La CONFIANZA, porque el Señor todo lo hace bien y nunca se equivoca.
Pidamos al Señor que acojamos con el corazón bien dispuesto las semillas que siembra en nosotros y que seamos colaboradores en la construcción de Su Reino aunque sea sólo sembrando con constancia pequeñas semillas que, aunque no lo veamos, siempre darán fruto aunque no lo veamos.