DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 14 de Julio de 2024
REFLEXIÓN
1.- En la carta a los Efesios que hemos leído en segundo lugar, Pablo nos recuerda varias cosas importantes:
++Dios nos ha escogido, antes de la creación del mundo, para que seamos SANTOS porque nos ama.
Me sobrecoge pensar que somos tan importantes para Dios, que desde toda la eternidad estamos en Su mente y en su corazón.
Desde toda la eternidad nos ha destinado a ser sus hijos, y nos cuida como un Padre bueno que, a pesar de que nos olvidamos de Él muchas veces, nos sigue amando con un Amor sin límites.
++ No es justo que protestemos pensando que Dios no se preocupa de nosotros ni nos hace caso cuando acudimos a Él en nuestras dificultades y no hace lo que le pedimos.
Lo que deberíamos hacer es cuidar nuestra relación con Dios como el Padre que nos ama sin límites, en quien podemos confiar y a quien hemos de corresponder amándole de todo corazón.
2.- Ser SANTOS es la meta de nuestra vida, no la de unos pocos, sino la de todos. Y para que podamos avanzar hacia esa meta nos ha bendecido con toda clase de bienes tanto espirituales como materiales, que ha depositado en nuestra manos para que los podamos aprovechar y utilizar bien.
Y para utilizar bien esos dones sólo hemos de preocuparnos de hacer bien y con el corazón lo que cada día tenemos que hacer.
3.- Como a los Doce Apóstoles, nos ha llamado por nuestro nombre para que estemos con Él y le ayudemos a anunciar el Evangelio y construir su Reino.
Los Apóstoles no eran personas excepcionales, sino personas normales con sus cualidades y sus defectos. Así nos ha llamado también a nosotros, no porque seamos mejores, sino porque nos ama desde siempre y confía en nosotros.
Nos ha encargado llamar a la conversión, al arrepentimiento de los pecados, a cambiar de vida porque no podemos olvidar que la meta de la vida de todos es ser SANTOS.
Nos da autoridad para hacer el bien en su nombre, curar enfermos del cuerpo y del alma estando al lado de los que sufren, los que lloran, los excluidos y olvidados, a los que se sienten desanimados y solos, a quienes tienen el corazón herido porque se sienten traicionados.
A ser portadores de paz allí donde estemos, y si alguien no nos quiere escuchar marcharnos dejando constancia de que no la quieren recibir.
Que no impongamos nada a nadie, sino propongamos el mensaje de salvación con nuestras palabras y nuestras obras como un regalo de Dios, que lo acoge y lo conserva quien quiere, y quien lo rechaza nunca podrá decir que no lo escuchó ni lo sabía.
4.- Pidamos al Señor que cumplamos nuestra misión poniendo nuestra confianza en Él y no en los medios materiales. Que lo hagamos con austeridad y sencillez porque la eficacia de nuestra tarea está en las manos del Señor y no en las nuestras.
Demos gracias al Señor porque nos ama y porque somos tan importantes para Él desde la eternidad.
Preguntémonos si queremos y nos tomamos en serio ser Santos, porque esa es la meta de nuestra vida.