DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 18 de Agosto de 2024
REFLEXIÓN
1.- Según el Libro de los proverbios, la sabiduría es el don más preciado e importante que recibimos del Espíritu Santo.
+Nos ayuda a dejar la inexperiencia y seguir el camino de la inteligencia.
+Nos ayuda a conocer lo que Dios quiere y necesita de nosotros y nos da la fortaleza que necesitamos para cumplir Su voluntad.
+Nos da serenidad ante las dificultades, Luz ante las dudas y paciencia en momentos de oscuridad.
+Nos abre los ojos del corazón para que aprendamos a ser prudentes, a no creer que lo sabemos todo y no necesitamos de nadie que nos enseñe y nos ayude para poder caminar con seguridad y sin miedo por el camino que nos sugiere el Espíritu.
+Nos enseña a no ser autoritarios ni autosuficientes, a ser servidores de todos y desde la humildad a avanzar por el camino del bien.
2.- Conviene que escuchemos a S. Pablo en su carta a ojos Efesios: “No seáis insensatos, sino sensatos; no estéis aturdidos; daos cuenta qué quiere el Señor.”
No tengamos la mente llena de pensamientos y preocupaciones inútiles, dejemos que se llene de los dones del Espíritu Santo, demos siempre gracias a Dios por todo lo que de Él hemos recibido. Escuchemos a Dios en la oración y la reflexión de su Palabra a través de la cual nos habla directamente a nuestro corazón, y escuchemos también la voz de nuestra conciencia que nos ayudará a discernir lo que hacemos bien o mal, lo que es bueno y agradable a Dios, lo que hemos de rechazar y apartar de nuestra vida.
3.- La sabiduría nos abre los ojos de la inteligencia y el corazón para que no nos engañemos pensando que este camino es fácil. Por eso Jesús nos recuerda: “Yo soy el Pan de la Vida. El que come mi Carne y bebe mi Sangre habita en Mí y Yo en él”
Solo comiendo el Pan de la Vida y no olvidando que el Señor permanece en nosotros y nosotros en Él, podremos seguir el camino que descubrimos gracias a la Sabiduría y que nos conducirá siempre a hacer la voluntad de Dios y avanzar por la senda del bien y de la verdad.
Todas las lecturas de este domingo nos invitan a prestar más atención a Dios para mejorar en nuestra vida de cristianos y no perder nunca la alegría y la esperanza