DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 01 de Septiembre de 2024
REFLEXIÓN
1.- En la primera lectura (Libro del Deuteronomio) en nombre de Dios Moisés dice al Pueblo: “Escuchad los mandatos y preceptos que hoy os doy (La Ley de Dios, los 10 mandamientos)...No añadais nada ni suprimais nada a lo que Yo os mando”...
A lo largo del tiempo, quizá con la buena intención de ayudar a cumplirnos, los letrados y fariseos les añadieron más de 600 preceptos de obligado cumplimiento, que terminaron convirtiéndose en más importantes que la Ley de Dios y siendo una carga insoportable.
Por eso Jesús les critica: “Este Pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de Mí; el culto que me dan es un culto vacío porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos y dejan a un lado los mandamientos de Dios”
2.- Este pasaje del Evangelio me produce un cierto remordimiento de conciencia porque nosotros, a pesar de saberlo, caemos con frecuencia en las mismas equivocaciones.
DEBERÍAMOS FIJARNOS EN LA LEY DE DIOS.
Todo nuestro corazón debería estar lleno del Amor y la presencia del Señor de modo que todo en nuestra vida: Nuestra manera de pensar y nuestros actos deberían ser reflejo de la presencia de Dios que hay en nosotros. Todo debería manifestar la misericordia, la preocupación por los más pobres y necesitados, los más excluidos y olvidados, la generosidad, la paciencia, el perdón y comprensión…
SIN EMBARGO:
Damos más importancia a las prácticas religiosas personales, a las costumbres y tradiciones que a la Ley de Dios. Por ejemplo:
Damos más importancia a guardar abstinencia en Cuaresma que ir a Misa los domingos o rezar todos los días.
Consideramos más grave no cumplir una promesa o no ir a una determinada procesión que criticar, juzgar, murmurar humillar…
Estamos más convencidos de que Dios nos castigará si no hago sacrificios o novenas, que confiar en la misericordia del Señor que siempre me perdona, me quiere, me comprende, me ayuda, y me regala su abrazo de amor en el sacramento de la Confesión
Y así podríamos hacer una larga lista porque hemos añadido a los mandamientos de Dios mandatos que son cosa de los hombres.
¿Ese es el culto que al Señor le gusta o es un culto vacío y sin corazón?
3.- Es cierto que muchas veces hacemos las cosas sin mala intención y más bien por ignorancia, pensando que lo hacemos bien; pero hay otras veces que nuestras obras están cargadas de una intención que no es totalmente limpia y recta: la comodidad, la desgana, la costumbre, el egoísmo, el convencer a Dios de lo que nos ha de conceder....quizá pensando que ya estamos haciendo cosas agradables a Dios.
Necesitamos hacer una profunda revisión de nuestra vida, un sincero examen de conciencia y ponernos delante del Señor con humildad para preguntarnos si estamos amando a Dios sobre todas las cosas y amando a nuestro prójimo como Dios nos ama, o tenemos muchas cosas que cambiar y mejorar.