DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 29 de Septiembre de 2024
REFLEXIÓN
1.- La Palabra de Dios de este Domingo nos propone la necesidad de reflexionar sobre la tentación de ser intransigentes en la que caemos con más frecuencia de lo que pensamos.
Los discípulos se mostraron intransigentes con aquellos que hacían milagros en el nombre de Jesús porque no eran del grupo de discípulos y le dicen que por eso se lo quisieron impedir. Y la respuesta de Jesús es muy clara: “No se lo impidáis porque el que no está contra nosotros está a favor nuestro.”
2.- Nosotros excluimos muchas veces y miramos con sospecha a cualquier persona, organización, actuación… que se preocupa por el bien de los demás, especialmente de los más débiles y necesitados, si no está propuesta por la Iglesia o nace de un grupo de cristianos.
Incluso, también, cuando siendo una actividad o una asociación cristiana, la ponemos bajo sospecha si no nos gusta o no compartimos sus criterios, su manera de actuar y proponer el mensaje de Jesús, aunque quienes forman parte de ella o se apoyan en ella, les ayude mucho a vivir su fe.
Excluir es una forma de juzgar, despreciar, rechazar, desprestigiar algo que puede ser bueno, y esa actitud crea división, enfrentamientos, quizá también calumnias, que es lo contrario a lo que hace y enseña Jesús, y caemos fácilmente en esa tentación.
Olvidamos que Dios reparte su Espíritu a quien quiere, cuando quiere y como quiere. Cualquier clase de bien procede de Él y no podemos mirarlo con malos ojos. Y en una sociedad como la nuestra tan dividida y con tantas contradicciones debemos unir fuerzas con todos aquellos que trabajan por hacer realidad un mundo en el que esté presente el amor, la justicia y la paz.
3.-Jesús condena con palabras muy duras a quienes escandalizan especialmente a los pequeños, a los que tienen una fe débil, pero que con un corazón limpio creen más y confían más en el Señor que quienes se consideran maduros en su fe.
Nos parece mal el escándalo que provocan los demás. Nos creemos los mejores, pero no caemos en la cuenta de que también nosotros damos mal ejemplo y escandalizamos.
+Hablamos de amor y tenemos malos sentimientos hacia otras personas, juzgamos, criticamos con dureza.
+Hablamos de misericordia y de perdón y no perdonamos a quienes nos han ofendido.
+Hablamos de paz y somos rencorosos, vengativos y agresivos, incluso muy violentos.
+Hablamos de justicia y solidaridad y somos egoístas, poco generosos, no pagamos el salario justo a quienes trabajan para nosotros.
4.-Hemos de mirarnos en el espejo de la Palabra de Dios y preguntarnos cómo somos y qué hacemos, porque tal vez escandalizamos y hacemos daño sobre todo a quienes nos conocen y esperan de nosotros un comportamiento coherente y ejemplar.
Sólo desde la humildad podemos reconocer cuál es la verdad de nuestra vida y encontrar la forma de cambiar.
Pidamos al Señor que nos de la Luz, la Sabiduría y la Fortaleza que necesitamos para alejar de nuestro comportamiento esas actitudes que no ayudan a que nuestro mundo sea mejor.