DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 8 de Septiembre de 2024
REFLEXIÓN
1.- Al leer el milagro que hizo Jesús de curar a un sordo que también era mudo , pienso en nuestra propia realidad: Estamos más sordos y somos más mudos de lo que creemos.
+Cuando comienzan a conversar dos personas, con demasiada frecuencia la que está hablando se ve interrumpida por la otra porque ha dejado de escuchar y comienza a hablar de sus problemas, penas y sufrimientos.
+Nos gusta hablar de nuestras cosas y ser centro de atención, pero nos cuesta mucho escuchar a quien desea o necesita hablar y ser escuchado.
2.-Somos sordos para escuchar a Dios. Cuando rezamos le decimos muchas cosas, le pedimos, nos quejamos, exigimos que nos escuche y nos haga caso porque de lo contrario nos enfadamos diciendo que no le interesan nuestros problemas. Está bien hablar con Él y pedirle lo que necesitamos. Pero no le escuchamos.
+El Señor nos habla a través de su Palabra: Nos enseña, nos hace ver lo que quiere que hagamos, cómo quiere que nos comportemos y que lo pongamos en práctica.
+Nos habla a través de nuestra conciencia que nos avisa de lo que estamos haciendo bien o hacemos mal, y cuando no nos interesa no escuchamos.
+Escuchamos con gusto los halagos y las cosas bonitas que nos dicen, pero somos sordos cuando nos corrigen, nos advierten de las cosas que hacemos mal y pueden dañar a los demás, nos aconsejan, nos piden que no nos empeñemos en mandar y estar por encima de todos en lugar de ser más serviciales, y no estamos muy dispuestos a hacerlo.
+Somos sordos para escuchar las lágrimas y los gritos de sufrimiento de los olvidados, los ancianos, los que sufren porque están solos, los enfermos; las víctimas de cualquier tipo de violencia, de injusticia, pasan hambre, no llegan a fin de mes, no tienen trabajo…
3.- Somos mudos cuando callamos ante las injusticias, ante todas las situaciones de abuso de autoridad, de exclusión, de decisiones interesadas o absurdas de quienes gobiernan o tienen puestos de responsabilidad. Preferimos callar para no complicarnos la vida y no meternos en problemas.
+Somos mudos cuando nos avergonzamos de ser cristianos. Y callamos ante comportamientos, criterios, opiniones, decisiones claramente contrarias a la Ley de Dios, a las enseñanzas de Jesús y a la dignidad de las personas.
+Somos mudos cuando tenemos la oportunidad de hablar de Jesús, de anunciar su mensaje de amor, de paz, de perdón… y no aprovechamos el momento.
+Somos mudos para dar gracias a Dios de cuanto recibimos de Él, para alabarlo y bendecirlo porque a Él se lo debemos todo y suya es toda la gloria y merece toda nuestra alabanza.
4.- Pidamos hoy al Señor que cure nuestra sordera y abra nuestros oídos y nuestra boca para escucharle a Él, escuchar a los demás y decir todo lo que debemos en cada momento y situación aunque tengamos que sufrir incomprensiones, persecuciones, humillaciones y desprecios.