DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 20 de Octubre de 2024
REFLEXIÓN
1.- Una vez más vemos como los discípulos no entendían nada de lo que predicaba Jesús.
Les hablaba del Reino de Dios y ellos pensaban en un reino al estilo de los hombres. Y dejándose llevar por la ambición y el poder, Santiago y Juan, que eran de los primeros que habían sido llamados por Jesús, le piden que les conceda estar sentados junto a Él en los puestos más importantes del Reino.
2.- Esa pretensión de los dos discípulos provoca el enfado, la riña, la discusión de los demás por envidia y porque todos querían lo mismo.
Jesús les corrige diciéndoles: En el reino de los hombres los más poderosos oprimen y explotan a los demás. En mi Reino no tiene que ser así: El primero, el mayor, el más importante, tiene que ser el que más sirva y el que más se preocupe de los demás, que sea igual que Yo que no he venido a que me sirvan, sino a servir y a dar la vida por todos, porque la única Ley del Reino es el Amor a todos y entre todos, y el servicio es la medida del Amor.
Un Amor que no se pierda en palabras vacías, sino un Amor que se concrete en obras que se conviertan en el anuncio visible de la Buena Noticia de la salvación, que todos puedan vivir la experiencia de ser amados con gratuidad y generosidad porque Dios es un Padre Bueno que ama a todos porque todos somos sus hijos y somos igual de importantes para Él.
3.- Hoy celebramos el día del DOMUND. La Iglesia es esencialmente misionera. Todos somos enviados a anunciar con nuestras palabras y nuestras obras la Buena Noticia del Amor de Dios que quiere salvar a todos los hombres y hacer del mundo su Reino.
Un anuncio que debe empezar por nuestros ambientes más cercanos: La familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo…
Pero especialmente recordamos hoy a todos aquellos que, entregando su vida al límite, anuncian el Evangelio en los rincones del mundo que nunca oyeron hablar de Jesús y de un Dios que es Padre de todos los hombres, o bien en aquellos lugares en los que hay pocos misioneros.
Un anuncio que hacen con sus palabras, pero sobre todo con sus obras, ayudando a los más necesitados, trabajando por la justicia, los derechos y la dignidad de todos las personas, construyendo escuelas, hospitales, centros de acogida, templos… haciendo posible que sea verdad que la medida del Amor es el servicio poniendo en práctica las obras de misericordia, y haciendo posible que puedan creer porque viven la experiencia de sentirse envueltos en el amor generoso y gratuito de Dios, que no pide nada a cambio, como hizo Jesús.
4.- Los misioneros necesitan de nuestras oraciones para que sientan que es toda la Iglesia la que está a su lado y se siente representada por ellos en los lugares en donde están.
Pero también necesitan de nuestra ayuda generosa para que puedan tener una vida digna, poder llevar a cabo todas las obras y toda la tarea evangelizadora que hace visible la presencia solidaria y generosa de tantos cristianos que colaboran, aunque sea desde lejos, en la misión de anunciar el Evangelio que tiene de toda la Iglesia.
Que la celebración del DOMUND nos recuerde que todos somos misioneros y todos hemos de asumir esa responsabilidad.