DOMINGO I DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO C
Domingo 1 de Diciembre de 2024
REFLEXIÓN
1.- Con el Adviento comenzamos este tiempo de cuatro semanas que la Iglesia dedica a prepararnos para celebrar la Fiesta del Nacimiento de Jesús.
En la primera lectura el profeta Jeremias anuncia al mundo la alegría de que llega el tiempo en el que Dios va a cumplir la promesa de salvación que hizo a los hombres después de cometer el primer pecado, de modo que pudieran recuperar todo lo que habían perdido.
2.- Lo que habían perdido era la relación con Dios que les llenaba de alegría si vivían siguiendo el camino que les había propuesto para ser felices:
++Dejarse amar por Dios con ese amor infinito y sin límites que sólo Él nos puede regalar.
++Amarnos unos a otros como Dios nos ama:
*Aceptándonos mutuamente como somos.
*Resolviendo nuestras diferencias con el diálogo. la misericordia, el perdón, buscando más lo que nos une que lo que nos separa.
*Construyendo entre todos un mundo de igualdad, de justicia, de libertad y de paz.
++La promesa se cumplió definitivamente con el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre para enseñarnos con su Palabra, su Vida y sus Obras cómo Dios nos ama y cómo hemos de amarnos unos a otros.
3.- Jesús nos recuerda que hemos de estar vigilantes para no dejarnos arrastrar por el ambiente materialista y de consumo de nuestra sociedad que ha convertido la Navidad en una fiesta pagana, embotando nuestra mente y nuestro corazón por la preocupación de la fiesta, los regalos, las comilonas, borracheras, juergas, gastos innecesarios.., y toda clase de vicios que nos impiden celebrar la Navidad como cristianos.
4.-- Es necesario que estemos despiertos y vigilantes preparándonos con la oración, la confesión, la Eucaristía…teniendo tiempo para cuidar nuestra relación con Dios, porque el tiempo corre, pasa muy deprisa y a Su llegada el Señor puede encontrarnos con la puerta cerrada y el corazón lleno de tantas cosas que no hay sitio para Él, perdiendo así la ocasión de celebrar la Navidad de forma diferente porque no hemos dejado que Dios esté presente en nuestras vidas, nos haga sensibles a las necesidades, sufrimientos y necesidades de los demás, estando dispuestos a amar y ayudar a los que más nos necesitan, y nos llene de la verdadera alegría.
++En este tiempo en que vivimos de tanta destrucción y sufrimiento, no podemos olvidar que nos toca a nosotros llenar nuestro mundo del Amor de Dios y del amor a los demás procurando mantener viva la llama de la esperanza con nuestra manera de hacer las cosas, haciendo visible y creíble que Dios sigue cumpliendo su promesa de Salvación si nosotros le dejamos.