DOMINGO III DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO C
Domingo 15 de Diciembre de 2024
REFLEXIÓN
1.- Ante la constante llamada a la conversión para preparar el camino al Señor, la gente que escuchaba a Juan le preguntaban: ¿Qué tenemos que hacer? ¿Cómo poner en práctica la conversión?
La respuesta es muy sencilla: CAMBIAR DE VIDA. Apartarnos del pecado, de todo mal, renunciando a comportamientos y cosas que no están bien y que forman parte de nuestras costumbres. HACER EL BIEN aunque para ello tengamos que sacrificarnos renunciando a nuestra comodidad. Y DEJAR ESPACIO para Dios.
2.- Juan daba propuestas concretas según la situación personal de cada uno:
+Comparte tus bienes con los que no tienen nada.
+No cobréis más de lo que está establecido dejándoos llevar de la codicia y la avaricia.
+No abuséis de vuestra autoridad, no seáis violentos, ni mentirosos…
++Cada uno deberíamos mirar nuestra propia vida para concretar qué podríamos hacer mejor, y proponernos hacer el esfuerzo de cambiar algunas de nuestras actitudes y comportamientos.
3.- Seguro que en algún momento de nuestra vida, porque nos remuerde la conciencia o nos pesa la mochila cargada de obras que no están bien, deseamos mejorar.
Pero también es seguro que nos cuesta mucho conseguir lo que nos hemos propuesto porque las tentaciones son frecuentes o demasiado fuertes, y nos faltan fuerzas y la constancia necesarias para conseguirlo
Por eso Juan nos recuerda que el que viene detrás de él nos dará el Espíritu Santo para que tengamos la fortaleza que necesitamos para luchar contra el mal y avanzar por el camino del bien.
4.- Casi sin darnos cuenta ya estamos en la 3ª semana de Adviento. El tiempo se nos escapa de las manos y también se nos escapan las oportunidades de prepararnos bien para celebrar la Navidad.
No estemos tan atentos y preocupados por la fiesta, las comidas, las reuniones familiares o con amigos, los regalos…y se nos olvide que el principal motivo de estas celebraciones es el nacimiento de Jesús, que está siempre presente entre nosotros, en nuestro corazón, en el camino de la vida.. porque eso es lo que nos hará vivir la verdadera alegría, una alegría que nadie nos quitará porque viene de Dios, y las promesas de Dios son para siempre, son eternas y somos nosotros quienes nos olvidamos de Él y lo alejamos de nuestra vida.
5.-Nos vendría bien pararnos, ponernos ante el Señor y preguntarnos:
¿Qué tengo qué hacer para preparar bien la llegada del Señor? ¿Qué puedo hacer mejor?
¿Qué puedo hacer para hacer más felices a los demás? ¿A quién puedo tratar con más cariño, hacerle más caso, ayudarle un poco más?
¿Qué y con quién puedo compartir algo de lo que tengo para que no le falte qué comer o cómo celebrar un poco mejor estas fiestas?
Pidamos al Señor que nos ayude a encontrar cada uno nuestra respuesta y no consentir que sean unas Navidades como siempre, sino que tengan algo más de Luz y Esperanza para nosotros, para quienes están cerca de nosotros y si es posible hacer algo por los que están más lejos.
De esa manera viviremos como nos pide S. Pablo: “Estad siempre alegres, que vuestra alegría sea sin medida y que la conozca todo el mundo porque el Señor está cerca.”