DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 26 de Enero de 2025
REFLEXIÓN
1.-Hemos escuchado en la primera lectura como el sacerdote Esdras, ayudado por los lectores, reunió al pueblo y estuvo todo el día leyendo y explicando la Palabra de Dios. El Pueblo lloraba de alegría al recordar todo lo que Dios había hecho por ellos, por eso el gobernador Nehemías proclamó: Este día está consagrado al Señor nuestro Dios. No lloréis. Haced fiesta y celebradlo.
Para nosotros el Domingo también debería ser un día consagrado al Señor, no sólo porque es un día de descanso, sino porque tenemos tiempo para dedicárselo a Él.
2.- Es un día en el escuchando la Palabra de Dios recordamos y revivimos que todos somos hermanos porque recibimos la Vida de Dios en el Bautismo y formamos parte de la Gran Familia de los Hijos de Dios, y por eso nos reunimos en su Nombre.
+Que compartimos la misma fe, recibimos el mandato de amarnos como hermanos teniendo un cuidado especial por aquellos que más necesitan ser amados.
+Que tenemos la misma misión, de anunciar la Buena Noticia de que Dios nos ama, quiere salvarnos y que entre todos hemos de construir un mundo mejor, libre de todo mal haciendo posible el Reino de Dios, un Reino de libertad, de amor, de justicia y de paz.
3.- La Palabra de Dios debería ocupar un lugar prioritario en nuestro encuentro con el Señor y leerla habitualmente:
+Porque fortalece nuestra fe y nuestra esperanza, recordamos que Dios nos ama, que siempre nos escucha, siempre nos perdona y que la meta de nuestra vida es llegar a la Casa del Padre.
+Que es nuestro compañero de camino y por tanto nos ayuda, nos consuela, nos apoya, nos orienta indicándonos qué es lo que quiere de nosotros y como hemos de actuar.
+La Palabra de Dios es tan importante que la deberíamos leer y reflexionar no sólo en las celebraciones litúrgicas, sino también en nuestra oración diaria, para descubrir qué es lo que el Señor nos dice y lo que quiere de nosotros para ponerlo en práctica
4.- El Domingo es también el día del encuentro con el Señor en la Eucaristía porque por la Palabra de Dios recordamos y revivimos la celebración de la Última Cena en la que:
+Lavando los pies a los discípulos Jesús nos enseñó y nos dió ejemplo de que la medida del amor es el servicio, que hemos de estar al servicio de todos, especialmente de los más pobres y necesitados, y que el más importante ha de ser el primero en servir.
+Nos hizo el regalo de quedarse con nosotros convirtiendo el Pan y el Vino en su Cuerpo y su Sangre y nos lo dió como alimento de nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra capacidad de amar, y haciéndonos una misma cosa con Él para que reflejemos su rostro en todas las situaciones de nuestra vida.
Demos gracias al Señor porque nos ha regalado su Palabra y pidámosle que la escuchemos con atención para que nos mantenga unidos en el amor y nos ayude a ser cada día mejores.