FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 2 de Febrero de 2025
REFLEXIÓN
1.- El Evangelio de S. Lucas nos relata como María y José, que son buenos jusdíos y fieles cumplidres de la Ley, con humildad y obediencia acuden al Templo para consagrar a Dios a su Hijo Primogénito, presentando la ofrenda propia de los pobres: dos tórtolas o dos pichones.
2.- Aunque el protagonista es el Niño Jesús, hemos de prestar atención a dos personajes:
+Simeón: Hombre justo justo y piadoso a los ojos de Dios, había recibido la promesa de no morir antes de ver al Mesías esperado. Cuando entraron sus padres al Templo, cogiendo al Niño en sus brazos proclamó: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en Paz porque mis ojos han visto a Tu Salvador: Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.” Y a la vez proclamó que esa Luz brillaría en un mundo de contradicción y en medio de dolorosos sufrimiento tanto para Él como para sus padres, especialmente para María.
+Ana: Una profetisa que llevaba viuda muchos años, no se apartaba del Templo sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Presentándose en ese momento bendecía también a Dios y hablaba del Niño a todos los que aguardaban al Mesías.
+Simeón y Ana nos enseñan que para descubrir a Jesús necesitamos tener un corazón abierto a la acción del Espíritu Santo en nosotros manteniéndonos en una actitud de búsqueda y oración. Y También podríamos decir que fueron ellos los primeros misioneros porque hablaban constantemente de aquel Niño a todos los que acudían al Templo.
3.- De esta celebración hemos de aprender:
+Que Jesús es Luz en nuestra vida. Luz que nos indica el camino de la Salvación que hemos de seguir siempre con fidelidad. Luz que disipa las tinieblas del pecado y del miedo, Luz que es también esperanza del mundo.
+Luz que nos hace distinguir el bien del mal. Que nos hará vivir en medio de contradicciones porque nos llama a la conversión, al sacrificio, a cambiar de vida teniendo que luchar contra las tentaciones del cansancio, la desesperanza y la oscuridad. Y en medio de sufrimientos porque vivimos en un mundo que rechaza la Luz, que prefiere vivir en las tinieblas del pecado y tendremos que ir muchas veces en contra corriente.
+Hemos de aprender a ser como Simeón y Ana: verdaderos misioneros siendo portadores de la Luz de Jesús en todos los ambientes en que vivimos.
Pidamos al Señor que estemos siempre dispuestos a recibir y dejarnos guiar por esa Luz que es Jesús, y que en nuestra vida seamos portadores de la Luz que Jesús vino a traer al mundo viviendo llenos de la presencia del Señor con alegría y esperanza.