DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 19 de Enero de 2025
REFLEXIÓN
1.- Cuando pensamos en Jesús nos lo imaginamos predicando, haciendo milagros, acompañado de sus discípulos, atacado por los fariseos y los sacerdotes…
Pero también es bonito verlo en su dimensión más humana compartiendo, junto con su Madre y sus discípulos, la boda de unos amigos, un acontecimiento en la que se dan motivos de alegría y de fiesta.
Sin esperarlo se produce una situación complicada, un problema que puede estropear la fiesta y dejar en mal lugar a los novios: Se ha terminado el vino.
María, con su especial sensibilidad de mujer y de Madre, acostumbrada a estar atenta a todo lo que ocurre, se da cuenta del problema y, sin que nadie se lo pida, toma la iniciativa de ayudarles y se lo comunica a Jesús: “No tienen vino”. La respuesta de Jesús parece desconsiderada: “No ha llegado la hora, este no es el momento.” Sin embargo, María, que conoce el corazón de su Hijo, dice a los sirvientes: “Haced lo que Él os diga”.
La intercesión de María consigue que Jesús haga el milagro y se resuelva el problema.
2.- Nosotros podemos aprender muchas cosas de esta situación.
+Aprender a disfrutar de las pequeñas y de las grandes cosas de la vida. No perder la alegría y compartirla con los demás. Reconocer que el Señor está a nuestro lado en los momentos de alegría porque la vida es el mejor regalo que hemos recibido de Dios.
+Pero también saber confiar en Él en los momentos de dificultad y de tristeza porque siempre está dispuesto a ayudarnos.
+Aprender de María a estar pendientes de lo que necesitan los demás, con una actitud de servicio espontáneo y generoso, aunque no nos lo pidan. Un comportamiento que con nuestra manera de ser y de hacer las cosas hagamos presente el Amor compasivo y Misericordioso de Dios.
+ Aprender a acudir a María como la Madre que se preocupa de nosotros y que es nuestra intercesora ante Jesús como lo fue en Caná de Galilea.
3.-También hemos de tener en cuenta lo que nos dice S.Pablo en la 2ª Lectura: “El Espíritu reparte sus dones y cualidades a quien quiere y como quiere, para el bien común.
+Por eso hemos de aprender a reconocer los dones y cualidades que el Señor nos ha dado para aprovecharlas y ponerlas al servicio de los demás, porque cuando las compartimos y las ofrecemos para el bien común, unos a otros nos enriquecemos, nos hacemos mejores, crecemos y maduramos como personas y como cristianos.
+Pidamos a María que Ella interceda por nosotros como lo hizo en la Boda de Caná con la seguridad de que pedirá para nosotros lo que necesitamos y lo que es mejor para nuestro bien y el de los demás.